Un termómetro de la enfermedad holandesa

El indicador construido por la Universidad Sergio Arboleda revela que para el año 2012 son entre cinco y siete los puntos de crecimiento que pierden los sectores transables por cada punto de apreciación real del peso (a causa y en beneficio del ‘boom’ mineroenergético).

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 05 de 2013
2013-05-05 07:30 p.m.

Por enfermedad holandesa se entiende aquella condición de una economía en la cual la expansión de algún sector de recursos naturales no renovables (petróleo, gas natural, carbón, oro, diamantes, etc.) genera tal influjo de ingresos en moneda extranjera, que la consecuente apreciación de la moneda doméstica termina lesionando de manera grave la competitividad de los demás sectores transables de la economía.

En los últimos años, el tipo de cambio real, según el FMI, se ha apreciado cerca del 25 % debido a la apreciación nominal del tipo de cambio, la estabilidad en los precios mundiales (en dólares) de los productos transables y el aumento de los precios domésticos (en pesos) de los productos y servicios no transables.

En este orden de ideas, lo único que puede hacer una empresa del sector transable para contrarrestar el efecto de la apreciación real de la moneda es incrementar su productividad (reducir costos por unidad producida).

Así las cosas, las empresas colombianas de los sectores transables (industria y agro) hubieran tenido que lograr incrementos en su productividad del 6 % por año para asimilar el efecto de la apreciación real del peso de los últimos cuatro años.

Por lo anterior, es necesario construir un termómetro que mida la ‘fiebre’ atribuible a la enfermedad holandesa.

La propuesta del Observatorio Económico, Financiero y Empresarial de la Escuela de Economía de la Universidad Sergio Arboleda consiste en identificar: i) la brecha de crecimiento entre el sector mineroenergético y los sectores transables de la economía (industria y agro).

A mayor brecha, mayor fiebre, pues es como si el sector del boom estuviera comiéndose cada vez más el crecimiento potencial de los sectores transables, y ii) la apreciación real de la moneda, pues ella constituye el mecanismo mediante el cual el virus incubado se activa y causa la lesión en la industria y el agro.

Con estos elementos, se construye el termómetro de la siguiente manera.

Se cuantifica la brecha acumulada de crecimiento entre el sector mineroenergético y los sectores transables de la economía (industria y agro) a partir del último trimestre del 2009.

Dicha brecha acumulada de crecimiento se compara, trimestre a trimestre, con la apreciación real de la moneda (acumulada también) a partir del primer trimestre del 2009.

¿Qué se obtiene? Un termómetro que muestra cuánto crecimiento de los sectores transables (industria y agro), se ha ido comiendo cada punto de apreciación real de la moneda a partir (y en favor) del boom minero energético. Es decir, un termómetro de la Enfermedad Holandesa en Colombia.

¿Por qué la medición sólo a partir del tercer trimestre del 2009? Por dos razones. Por un lado, es preciso aislar el efecto de la crisis económica mundial de finales del 2008 (que golpeó severamente el agro y la industria durante buena parte del 2009). Se evita así que los efectos de dicha crisis contaminen un termómetro que sólo pretende capturar los efectos de la Enfermedad Holandesa. Por otro lado, con este corte también se adopta el supuesto plausible según el cual la apreciación real del peso (que comienza a principios del 2009) empieza a golpear los sectores transables únicamente a partir del último trimestre del año.

La brecha de crecimiento se calculó con las Cuentas Nacionales del Dane (series desestacionalizadas, precios constantes, cifras revisadas a marzo 21 de 2013, variaciones porcentuales anuales).

La tasa de cambio real se calculó con el índice del FMI (el dato de diciembre 2012 se reemplazó por el de noviembre 2012 que, según el Banco de la República, es el último disponible).

Según el termómetro, la fiebre atribuible a la enfermedad holandesa viene creciendo desde el 2009 y, aunque el nivel máximo se observó hace ya un año, parece que ésta todavía no quiere ceder.

En efecto, el termómetro revela que mientras en el 2009 cada punto de apreciación real le quitaba un punto de crecimiento a la industria y al agro, para el 2012 ya son entre cinco y siete puntos de crecimiento que pierden los sectores transables por cada punto de apreciación real (a causa y en beneficio del boom minero energético).

¿Qué opinan los policymakers?

Javier Alfonso Galán Barrera,

Profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Sergio Arboleda.

Andrés Arias,
Colaborador del OEFE.

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