Los titulares de la crisis

Lo que cuenta a la hora de evaluar una noticia es la espectacularidad con que se presenta el titular.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 02 de 2011
2011-09-02 01:04 a.m.

 

Los medios de comunicación han registrado las grandes crisis económicas y financieras de los últimos tiempos.

Recordemos la crisis financiera de 1999 que finalmente, para el caso colombiano, dejó al descubierto el odioso Upac, que puso de manifiesto la irresponsabilidad de los constructores que no conocían el concepto de punto de equilibrio y dejó en evidencia al sector financiero que prestaba a diestra y siniestra.

Y no olvidemos tampoco la famosa crisis del 2008 que desenmascaró en EE. UU. a un sector financiero codicioso, inventor de la famosa cartera subprime y con ella los préstamos a los ‘malapaga’ para compra de vivienda, lo cual generó la famosa burbuja inmobiliaria y la quiebra de importantísimas entidades financieras, con las consecuencias que ya todos conocemos.

Y ahora que estamos con síntomas de una nueva crisis económica, se puede ver el sensacionalismo con el que muchos medios presentan los hechos.

Se trata de una crisis que se empezó a cocinar en Portugal, Irlanda y Grecia, donde la deuda que contrajeron estos países se volvió insostenible.

Luego empezaron a llegar noticias de Italia y España, por la misma razón: endeudados más allá su capacidad de pago y con posibilidad de enfrentar serios problemas en los próximos meses y contagiar al resto del mundo financiero.

Y más recientemente el turno fue para Francia, lo que obligó a Sarkozy a salirle al paso a los titulares de prensa que pusieron en la cuerda floja los bonos soberanos galos y que generaron mayor incertidumbre y confusión frente a la nefasta caída de las bolsas.

Y es que el efecto que produce una noticia económica está en función de su receptor: de un lado está el indiferente que desconoce por completo el tema y cree que ello nada tiene que ver con su entorno; y del otro lado está el interesado en la noticia, porque sus negocios, su trabajo o su patrimonio tienen relación con ella.

Pero en realidad lo que cuenta a la hora de evaluar el significado de una noticia económica, es la espectacularidad con que se presenta el titular por parte del medio informativo.

Los medios de comunicación les brindan a las personas la posibilidad de conocer las diferentes opciones para tomar sus decisiones.

Bien sea que se trate de escenarios adversos o favorables, con la información de cada hecho económico reflejada en un titular y su desarrollo, las personas del común, los empresarios, inversionistas, clientes, asalariados, estudiantes, amas de casa, etc., se forman su propio concepto del estado de las cosas y, finalmente, del análisis hecho al respecto, cada individuo toma su decisión o modifica la ya tomada; y ello de manera colectiva va a tener consecuencias en el funcionamiento de la economía.

Basta mirar el hecho ocurrido cuando Standard and Poor’s (S&P) redujo la calificación de la deuda de Estados Unidos del Top ‘AAA’ a una ‘AA+’ (cuántos países quisiéramos tener ‘al menos’ esa nota), tras el irresponsable debate de republicanos y demócratas en el Congreso para autorizar lo que en los últimos 70 años nunca tuvo inconveniente.

¿Se podrá establecer el número de titulares, pontificando mucho antes de que ello sucediera, sobre los efectos en las bolsas del mundo, ante una rebaja de la nota? ¿Cuánta tinta corrió pronosticando la caída de las bolsas ante una rebaja en la calificación crediticia de EE. UU.?

Ante dicha situación, la reacción de cualquier tenedor de acciones es obvia. Bien sea que se trate del presidente de una importante compañía que tenga buena parte de su portafolio de inversiones en acciones o del jubilado que maneja algunos ahorros en bolsa o de cualquier ciudadano del común, tenedor de acciones de cualquier empresa, no puede negarse que ante la espectacularidad de los titulares, el temor vence, por más conocimiento que se tenga del tema.

Lo más seguro es que si el tenedor de acciones no tiene quien lo aconseje en forma profesional, salga a venderlas inmediatamente; y si lo mismo hacen la mayoría de tenedores, la caída de la bolsa será mucho más fuerte y serán los titulares los que marcarán la tendencia de la bolsa.

Y qué tal los titulares que anuncian el futuro del dólar; los que ‘predicen’ las decisiones del Banco Central sobre la tasa de interés; los que pronostican el crecimiento económico, o la inflación; los que interpretan las expectativas de empresarios, de consumidores, o de inversionistas; los que aseguran que habrá recesión económica.

Cualquier titular y noticia predictivos de algún hecho económico generan expectativas y con mayor razón si es reiterativo durante semanas en todo el planeta.

Si fuera posible medir la influencia que los titulares de prensa ejercen en la economía, seguramente se pensaría dos veces a la hora de lanzarlos en los medios. Así las cosas, queda claro que la economía se mueve más por expectativa que por realidades.

Luis Alfonso Arias Aristizábal

Analista económico

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