El TLC con Corea

Los TLC son simples herramientas o instrumentos que facilitan la articulación con otras economías. Es decir, el TLC, por sí mismo, no garantiza el éxito en el proceso de inserción en el mercado al que se pretende llegar.

Redacción Portafolio
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febrero 24 de 2013
2013-02-24 04:51 p.m.

Para ello, es preciso que el país se prepare adecuando y ampliando su oferta exportable y avance en la solución de cuellos de botella que no le permiten ser más competitivo.

El encierro que caracterizó a la economía colombiana, hasta hace muy pocos años, llevó al país a vivir de espaldas a sus fronteras. Esta realidad se hizo evidente con el reciente fallo del Tribunal de la Haya, que dejó al desnudo el abandono en el que el país ha mantenido al Caribe.

el caso del Pacífico, la situación ha sido aún más dramática. Colombia no solo no ha mirado lo que ocurre más allá de su frontera, sino que ha abandonado a su suerte la frontera misma. Buenaventura es un buen ejemplo de dicha situación. Por ello, el país no quiso mirar lo que estaba sucediendo al otro lado de su frontera pacífica.

Particularmente, las naciones de la Cuenca del Pacífico y, en especial, de Asia-Pacífico, han tenido una transformación extraordinaria que aquí pasó desapercibida. Ahora, cuando Colombia decidió insertarse en la economía internacional se ha dado cuenta de que la economía mundial ha cambiado de manera drástica.

Los procesos de producción que, anteriormente, se efectuaban incorporando materias primas, bienes intermedios e insumos, cuyo origen correspondía mayoritariamente al país que llevaba a cabo la producción, se habían transformado en cadenas de abastecimiento y distribución que articulan materias primas y bienes intermedios que provienen de los más diversos lugares del planeta.

En este nuevo entorno, Colombia inicia su integración a la economía internacional a través de la suscripción de TLC o acuerdos de libre comercio. Respondiendo a la estructura de comercio que el país había desarrollado, la prioridad era, entonces, iniciar con los principales socios de la región y, fundamentalmente, con Estados Unidos, que se constituye en el primer comprador al adquirir el 40 por ciento de la oferta exportable colombiana.

Cumplida esta fase de acuerdos con los socios tradicionales, viene una más difícil y es integrarse con los países o regiones que, potencialmente, presentan las mejores oportunidades hacia el futuro. En el desarrollo de esta estrategia, Colombia se encuentra con sus vecinos de Asía-Pacífico, tanto los cercanos como los lejanos.

Allí, comprende que si quiere acelerar su articulación con el Asía-Pacífico no basta con buscar un mayor relacionamiento con esta región. Es preciso, también, acelerar dicha articulación apoyándose en los vecinos latinoamericanos que, juiciosamente, han llevado a cabo la tarea y se encuentran integrados de una manera más profunda con los Estados de la región asiática, en particular México, Chile y Perú. De allí, el apoyo de Colombia a la Alianza del Pacífico.

Sin embargo, a pesar de que la Alianza del Pacífico puede ser un catalizador para lograr una mayor presencia de Colombia en el Asia-Pacífico, no es suficiente. El país debe buscar de manera individual una articulación con algunos de los principales países de la región.

Es en este escenario que hay que entender el TLC que Colombia acaba de negociar con Corea del Sur y el cual debe ser puesto en vigencia en los próximos días. El simple inicio y avance de las negociaciones entre Colombia y Corea motivó a Japón a manifestar su interés de iniciar negociaciones con nuestro país para la suscripción igualmente de un TLC. Muy seguramente, al acuerdo con Japón seguirán otros con países de Asia, con los cuales hasta ahora las relaciones comerciales han registrado niveles muy bajos.

Sin embargo, es preciso comprender que los TLC son simples herramientas o instrumentos que facilitan la articulación con otras economías. Dicho de otra manera, el TLC, por sí mismo, no garantiza el éxito en el proceso de inserción en el mercado al que se pretende llegar. Para ello, es necesario que el país se prepare adecuando y ampliando su oferta exportable y avance en la solución de cuellos de botella que no le permiten ser más competitivo.

El TLC con Corea puede ser un buen ejemplo para poner sobre la mesa las acciones que el país debe desarrollar para lograr una presencia significativa en dicho mercado. El acuerdo ofrece oportunidades en el sector agrícola y agroindustrial. Sin embargo, nuestras producciones no alcanzan los volúmenes requeridos y, en muchos casos, no se cuenta con las certificaciones que exige el mercado. No hay más excusas.

JAVIER DÍAZ MOLINA
PRESIDENTE EJECUTIVO, ASOCIACIÓN NACIONAL DE COMERCIO EXTERIOR, ANALDEX.

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