La tormenta perfecta para el sector eléctrico

Si bien el mercado eléctrico colombiano es considerado como uno de los más desarrollados a nivel de latinoamericano, se empiezan a evidenciar problemas que ponen en duda el principal objetivo de la política energética: ‘la confiabilidad del suministro’.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 28 de 2015
2015-10-28 02:05 a.m.

En el 2015, después de 20 años de funcionamiento del mercado de energía mayorista, la eficiencia asignativa, es decir prestar el servicio al menor precio posible (igual al costo medio), dada las economías de escala que se presentan en esta estructura oligopólica, surgen algunas dudas.

Como se puede observar en el gráfico adjunto, que muestra la relación entre el precio de bolsa del kilovatio hora y de ‘El Niño’, si bien existe una correlación positiva entre estas dos variables, entre 1995 y el 2015, cercana al 30 por ciento, dada la alta participación de generación hidráulica en la matriz energética nacional, se perciben comportamientos estratégicos por parte de las empresas, pues en la historia del MEM, los periodos en los que se han presentado los mayores precios, están entre el 2012 y el 2014, cuyo promedio del precio de bolsa ascendió a $175,64 kWh, mientras que entre el 2009 y el 2010 fue de $134 kWh.

Ni hablar de lo que ha sucedido en el último mes, en el cual los primeros 12 días el precio de bolsa promedio ascendió a $1.539 kWh, superando, con creces, el precio de escasez. Por ejemplo, el 08 de octubre, mientras que el primero ascendió a $1.952 kWh, el precio de escasez fue de $302,43 kWh. Esto implica que las empresas que no están contratadas deben asumir un valor de la energía muy por encima comparativamente con el que pueden vender, dado que les reconocen el costo de escasez, así el precio de bolsa sea mayor como ha sucedido.

Una de las principales causas del incremento en el precio tiene que ver con el agotamiento del gas natural, cuyo combustible es utilizado por las plantas térmicas (entre el 2010 y el 2014, el consumo de gas como combustible del SIN estuvo entre 65 y 80 por ciento del total de los combustibles térmicos). También el fenómeno de ‘El Niño’ ha conllevado a aumentar la oferta con tecnología térmica, que es más costosa, pasando de entre 40 y 45 gigavatios hora al sistema por encima de los 80Gw/h. Asimismo, el tipo de cambio también incrementó dicho precio, debido a que parte de los combustibles de la tecnología térmica son importados.

Adicionalmente, algunos proyectos de resoluciones que ha tratado de implementar el regulador, como el documento Creg 118 de 2010, han sido bastante cuestionados, debido a que se trata de intervenciones a los agentes, que crean señales que distorsionan el funcionamiento del mercado. Otras resoluciones que se han implementado, como la 051 de 2009, años después han tenido que modificarse (con la Resolución Creg 110 del 2014), debido al alza del precio de bolsa a la que conllevó esta norma.

Si bien el mercado eléctrico colombiano es considerado como uno de los más desarrollados a nivel de latinoamericano, se empiezan a evidenciar problemas que ponen en duda el principal objetivo de la política energética, ‘la confiabilidad del suministro’, y al cual se le ha venido apostando en el sector eléctrico colombiano. Por ello, vale la pena plantearse algunas preguntas: ¿existe falta de planeación por parte de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme)?, ¿algunas resoluciones implementadas por el ente regulador no son consistentes con los objetivos de la política energética?, ¿hay ausencia de estudios, lo suficientemente técnicos y científicos, que ayuden a la toma de decisiones acertadas?, ¿existe captura del regulador?, o ¿será una combinación de todos estos aspectos?

Esta sería una buena oportunidad para que el regulador, en vez de pensar en intervenciones arbitrarias, que distorsionan el funcionamiento del mercado –y que desde la organización industrial no tiene mucha justificación hacerlo–, implemente un buen diseño del mercado con el establecimiento de contratos estandarizados de largo plazo, como funciona en otros mercados: Inglaterra y Gales, el Nord Pool, California y JPM. Pues el proyecto de Resolución 090 de 2011, finalmente no se implementó. El uso de redes inteligentes, que ayudarían a disminuir la asimetría en la información y al desarrollo de ciudades inteligentes, son una buena alternativa para el uso de los recursos de forma más eficiente.

Jhon Jairo García Rendón
Ph.D - Profesor de Economía, Universidad Eafit.
 

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