Universidades ubicuas

Universidades ubicuas serán aquellas que potencien la suma de los sofisticados ambientes tecnológico

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
abril 30 de 2010
2010-04-30 01:18 a.m.

La ubicuidad es el atributo de lo que está presente, o parece estarlo, a un mismo tiempo en todas partes. Peculiaridad otrora reservada a los dioses, en tiempos de globalización se ha transformado en marca distintiva de muchos productos y servicios, máxime cuando el mundo está cada vez más a merced del abrazo de la web.

Usando términos más recientes ya se anuncia que, además de la estratósfera, estaremos cubiertos por las denominadas nubes de la computación. Omnipresencia de productos y de servicios a través de Internet.

Así que en último término, más allá de la densidad de las nubes computacionales que se anuncian, lo que en definitiva va a pesar es la capacidad de instalarnos en ellas como instituciones ubicuas. Ubicuidad institucional que se hace manifiesta por la omnipresencia que adquieren sus productos y servicios.

Está claro que aún hoy, sin que Internet haya desarrollado el anunciado potencial de su nube, las empresas que van ganando la partida son las que manifiestan su mayor grado de presencia en la red. Aplicable a cualquier tipo de institución cabe, por ejemplo, hacer la pregunta sobre lo que deberíamos entender por universidades ubicuas.

Tal vez un sueño que finalmente se hará realidad. La universidad ubicua se superpone a metáforas como las de la educación a distancia, la bimodalidad, y la educación virtual. Una clara línea de avanzada hacia un aprendizaje omnipresente que tranquilamente se puede sustentar en la hoy innegable ubicuidad del conocimiento.

Esté donde esté, el estudiante tendrá la sensación de que le bastará un simple guiño para tener la universidad al alcance de sus cinco sentidos, accionando alguno de los dispositivos de la cada vez más sofisticada batería de instrumentos tecnológicos con los que se interactúa a través de la nube computacional.

Bibliotecas digitales, laboratorios virtuales, librerías de objetos de aprendizaje, centros multimediales, y aulas de aprendizaje son apenas algunos de los componentes de una integralidad en la que se sustentan los elementos de la nube educacional que le da sentido al edificio conceptual de la universidad ubicua.

Su núcleo, el alma, es su sistema de gestión curricular con el cual el profesor debe orquestar sus bancos de aprendizaje y la multiplicidad de recursos disponibles a tono con los diversos portafolios de formación de sus alumnos, y según la instrumentación con la que ellos accedan a la universidad ubicua a través de la nube computacional circundante.

Las universidades ubicuas, las que logren instalarse en la nueva estratosfera que se anuncia con bombos y platillos, serán aquellas que potencien la suma de los sofisticados ambientes tecnológicos con la omnipresencia del conocimiento a través de un buen vademécum de estrategias de aprendizaje esenciales. Más que en la enseñanza, el nuevo centro de gravedad estará en las demandas del aprendizaje.

La universidad ubicua será por tanto una institución del conocimiento en permanente acomodo y reacomodo según lo determinen la multiplicidad de flujos e interacciones, en términos de estrategias de formación, a los que la sometan los diversos miembros de su comunidad académica; indudablemente, que por antonomasia esta institución se constituye en el corazón palpitante de la ubicuidad en la nube de la sociedad del conocimiento.

flondono@eafit.edu.co

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