Ricardo Ávila
Brújula

Todo un dilema

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
junio 06 de 2016
2016-06-06 07:00 p.m.
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El alivio no llegó. En esa corta frase se puede resumir lo sucedido en mayo con el Índice de Precios al Consumidor. Lejos de aminorar su ritmo de alzas, la inflación volvió a acelerarse, al duplicar la registrada en igual mes del 2016 y ubicarse en 0,51 por ciento.

La causa principal de lo sucedido es el comportamiento del grupo de gastos de vivienda, que tiene un peso del 30 por ciento en la canasta familiar. Aunque hay más de un culpable, la mayor responsabilidad le cabe a la energía eléctrica, cuyo salto ascendió a casi el 4 por ciento, justo en el periodo en el cual desapareció el peligro de un racionamiento de energía por cuenta de la sequía.

También los alimentos aportaron su cuota. Es evidente que la llegada de las lluvias todavía no se nota en la cotización de algunos bienes esenciales, como sucede con la papa, que subió algo menos del 10 por ciento y que acumula un ascenso del 62 por ciento en lo corrido del año. De tal manera, habrá que esperar unos meses antes de que se normalicen las cosechas y los compradores sientan un alivio en sus bolsillos.

Mientras tanto, las autoridades tienen un problema serio entre manos. La razón es que la inflación en los últimos 12 meses va en 8,2 por ciento, uno de los guarismos más altos en lo corrido del siglo. Si el país se mira en el contexto regional, es claro que nos encontramos entre las economías emproblemadas en esta materia, un grupo que integran Venezuela, Argentina y Brasil.

Es verdad que la comida –con un incremento del 13,5 por ciento anual– explica buena parte de lo sucedido. No obstante, tan solo los segmentos de comunicaciones y diversión muestran reajustes inferiores al 4 por ciento, el límite superior del rango establecido como meta por el Banco de la República.

De acuerdo con lo que indica la ortodoxia, habría motivos para justificar un reajuste en la tasa de interés que el Emisor les cobra a las entidades financieras por darles liquidez temporal y que se encuentra en 7,25 por ciento anual. El problema es que la economía muestra síntomas inequívocos de desaceleración, por lo cual subir el costo del dinero podría ocasionar un frenazo todavía mayor.

Debido a ello, la discusión en la próxima cita de la junta directiva de la entidad será intensa. Cómo aliviar las presiones inflacionarias sin golpear el crecimiento, es un acertijo que no será fácil de resolver.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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