Ricardo Ávila
brújula

Camino a la meta

Dichas posturas chocan con las de las centrales obreras, pero no hay duda de que el debate será intenso por cuenta de una realidad diferente.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
noviembre 06 de 2017
2017-11-06 04:33 p.m.
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Cuando hace unos días el Banco de la República sorprendió a los analistas con un recorte de un cuarto de punto porcentual en la tasa de interés que les cobra a los intermediarios financieros por darles liquidez temporal, argumentó que sus proyecciones indicaban que la inflación cerraría el 2017 por debajo del rango máximo de la meta establecida, que es el 4 por ciento anual. Tras la publicación del dato sobre la evolución del Índice de Precios al Consumidor en octubre, todo sugiere que la decisión fue la correcta.

Y es que si bien el acumulado de los últimos 12 meses quedó en 4,05 anual, el de los primeros 300 días del año va en 3,5 por ciento. Puesto de otra manera, a la luz de las variaciones que usualmente ocurren en noviembre y diciembre, las probabilidades de que la canasta familiar no suba más de lo que desearían las autoridades, es elevada.

El motivo principal es que los alimentos, que tuvieron tanto que ver con la disparada de la carestía en el 2016, se mantienen bajo control. La abundantes lluvias han incidido en buenos rendimientos de las cosechas, generando un alivio que los consumidores notan. Zanahoria, cebolla o arveja se abarataron, mientras que los productos que subieron no alcanzaron a cambiar la tendencia general de menores costos de la comida.

Los especialistas también registran que seis de los nueve grupos de gasto que analiza el Dane están por debajo del promedio. La excepción más notable es la educación, con incrementos que superan el 7 por ciento anual, atribuibles a las matrículas, asociadas, a su vez, a factores como los costos laborales.

Dicho factor sirve para recordar que los cálculos sobre cómo terminará la inflación en diciembre serán clave para las discusiones en torno al nuevo nivel del salario mínimo.
Aunque no ha comenzado la etapa formal de las negociaciones, desde ya hay planteamientos que señalan reajustes del orden del 4,5 por ciento a partir de enero del 2018. Dichas posturas chocan con las de las centrales obreras, pero no hay duda de que el debate será intenso por cuenta de una realidad diferente.

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