Ricardo Ávila Brújula Después del viacrucis 10 de abril de 2017 | Opinión | Portafolio
Ricardo Ávila
Brújula

Después del viacrucis

Los economistas no tienen duda de que la Semana Santa golpea las cifras de crecimiento del Producto Interno Bruto.

Ricardo Ávila
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Ricardo Ávila
abril 09 de 2017
2017-04-09 06:52 p.m.
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El notorio aumento en el tráfico automotor por las carreteras colombianas durante el fin de semana pasado es la comprobación de que cientos de miles de personas decidieron utilizar los días santos como pretexto para tomarse una reparadora temporada de vacaciones. Aunque, en teoría, esta es época de recogimiento y reflexión, todo indica que la diversión lleva la voz cantante en la segunda época de descanso más larga del calendario anual.

Como consecuencia de esa realidad, los destinos usuales empezaron a ver un incremento en la llegada de personas, aunque todavía es demasiado temprano para saber si el flujo será mayor o menor que en otras ocasiones. La tendencia a quedarse dentro de las fronteras nacionales como resultado del encarecimiento del dólar, se contrapone con una desaceleración económica que lleva a los hogares a ser más cautelosos en su ritmo de gastos y a no salir de la ciudad que habitan.

En cambio, los economistas no tienen duda de que la Semana Santa golpea las cifras de crecimiento del Producto Interno Bruto. Los dos días de vacaciones le cuestan a la actividad industrial que tiene que parar sus máquinas, mientras que los almacenes usualmente cierran sus puertas –con pocas excepciones– el viernes santo.

Además, en algunas empresas se decretan vacaciones colectivas o licencias remuneradas, sin contar que lo normal es que se trabaje a media marcha. A lo anterior se agrega que el volumen de compradores disminuye de manera notoria en los centros comerciales.

Por tal razón, los datos de abril no serán precisamente los mejores. La otra cara de la moneda es que el reporte del primer trimestre, en el cual los presupuestos de ventas se incumplieron en numerosas empresas, se verán un poco menos mal, pues en el 2016 la parálisis tuvo lugar en marzo.

Hacia el futuro, la inquietud es si esta pausa servirá para que el pesimismo de los consumidores disminuya. Que la demanda interna se ha visto afectada por motivos objetivos y subjetivos es algo que ningún analista discute, por lo cual es crítico que el talante de la ciudadanía sea de carácter más positivo.

Puesto de otra manera, lo que ha tenido lugar hasta ahora es una especie de viacrucis. La esperanza es que tras ese camino venga la pascua de resurrección.

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