Ricardo Ávila Brújula El costo de romper platos 10 de octubre de 2017 | Opinión | Portafolio
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El costo de romper platos

Mientras las nubes de tormenta se siguen acumulando sobre Cataluña, la comunidad de negocios acaba de dejar claro en dónde están sus preferencias.

Ricardo Ávila
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Ricardo Ávila
octubre 09 de 2017
2017-10-09 08:11 p.m.
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Mientras las nubes de tormenta se siguen acumulando sobre Cataluña por cuenta del independentismo que promueve la dirigencia local en contra de los deseos de Madrid, la comunidad de negocios acaba de dejar claro en dónde están sus preferencias. Ayer, Foment del Treball, el gremio de mayor relevancia en el territorio que avanza hacia la secesión, pidió no avanzar ni un paso más “en el incierto camino iniciado”.

El argumento de los empresarios es que lo ocurrido en días recientes “ha traspasado las fronteras de la ilegalidad llevando al país hacia el descrédito nacional e internacional, y quién sabe si hacia la insolvencia económica”. En el pronunciamiento queda claro que se toman en serio las amenazas que desatarían una crisis severa en la parte más próspera de España, sobre todo si los catalanes no son admitidos en la Unión Europea, deben abandonar la zona euro y se quedan con una deuda pública que equivale al 125 por ciento del Producto Interno Bruto.

El temor a ubicarse del lado equivocado llevó a una serie de firmas de primera línea a trasladar su sede principal de Barcelona a otras capitales. De tal manera, seis de las siete sociedades, cuyas acciones componen el Ibex 35 –el principal índice bursátil de la península ibérica– prefirieron curarse en salud.

En dicha lista se encuentran Caixabank, Gas Natural, Abertis, Banco Sabadell, Cellnex e Inmobiliaria Colonial, cuyo valor combinado asciende a más de 77.000 millones de euros. Y todo apunta a que decenas de empresas más están pendientes de lo que pase hoy, cuando el asunto de la separación volverá a estar sobre la mesa.

Debido a ello, y más allá del desenlace de esta crisis, los daños para la economía catalana empiezan a manifestarse. Tal parece que los platos rotos acabarán siendo pagados por miles de personas, independentistas o no.

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