Ricardo Ávila
BRÚJULA

El futuro es crudo

La AIE hizo un pronóstico sobre cuales países podrían salir más golpeados por el nuevo escenario del petróleo. En esa lista se encontraba Colombia.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
agosto 21 de 2016
2016-08-21 06:07 p.m.
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Poco después de que los precios internacionales del petróleo comenzaran su carrera descendente a mediados del 2014, la Agencia Internacional de Energía hizo un pronóstico sobre cuales países podrían salir más golpeados por el nuevo escenario de las cotizaciones. En esa lista se encontraba Colombia.

Tal parece que los cálculos se quedaron cortos. En su momento el organismo citado habló de una cifra cercana a los 170.000 barriles diarios de menos, pero la caída podría ser mayor si se mantiene la tendencia de los últimos meses.

El caso más inquietante fue el de julio, cuando el bombeo llegó a 843.000 barriles diarios, según reportó la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Dicho guarismo está muy lejos de los 945.000 barriles de un año atrás, o del simbólico nivel del millón de barriles que se consiguió durante algún tiempo.

Puede ser que el paro camionero incidiera de manera significativa en las cifras, ante la imposibilidad de mover parte del crudo mediante tractomulas. Pero aun si se descuenta ese factor, el declive es grande y la esperanza de revertirlo es mínima.

Para que tenga lugar una mejoría se requeriría, en primer lugar, una recuperación significativa del valor del petróleo que se ubica en cercanías de los 50 dólares el barril. Más necesario quizás es hacerle ajustes a una política que no está dando resultados, pues hoy Colombia es menos atractiva como destino de inversiones que otros países de la zona.

A lo anterior hay que agregarle la conflictividad social, que es el principal dolor de cabeza de quienes ya están en el terreno. Paros, bloqueos y protestas, hacen que alguien lo piense dos veces antes de comprometerse a apostar decenas de millones de dólares en un proyecto. Eso para no hablar de atentados, como los que sufrió Ecopetrol la semana pasada con la quema de varios equipos de sísmica en el Caquetá.

A lo anterior hay que agregar el comportamiento de la opinión. De manera creciente, los colombianos ven de forma negativa la actividad, por considerarla lesiva para el medioambiente, algo que afecta la exploración. Y si no se busca el crudo, no se va a encontrar, por lo cual el futuro del país en esta materia es oscuro, a menos que haya una reacción para evitar noticias peores. Rasgarse las vestiduras cuando ya no se pueda hacer nada, sería el peor escenario.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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