Ricardo Ávila
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El riesgo latente

Con la muerte de Younes Abouyaaquob se cierra el capítulo del atentado de la semana pasada en Barcelona, con un saldo de 15 personas asesinadas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
agosto 22 de 2017
2017-08-21 08:24 p.m.
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Con la muerte de Younes Abouyaaquob, abatido ayer por la policía catalana, se cierra el capítulo del atentado de la semana pasada que tuvo como epicentros a Barcelona y a otra población cercana, con un saldo de 15 personas asesinadas. Tras el desmonte de la célula terrorista, viene ahora el duro proceso de cerrar las heridas abiertas por cuenta del extremismo, el mismo que cobró la vida de tantos inocentes.

Sin embargo, para las fuerzas de seguridad en toda Europa comienza ahora otro proceso, consistente en aprender las lecciones de lo sucedido y adoptar correctivos para que nada similar vuelva a ocurrir. Dicha labor es clave, porque aunque a primera vista lo que pasó se asemeja a los casos recientes de Niza, Berlín o Londres, las pesquisas sugieren que el plan original era una acción de envergadura en la que se habrían incluido explosivos de alto poder.

El punto central es cómo debe aproximarse el tema, a sabiendas de que los llamados ‘lobos solitarios’ son imposibles de contener, como quedó claro días atrás en Finlandia o Rusia. Al respecto, los conocedores hablan de dos modelos para desactivar las peores amenazas y reconocen sus pros y contras.

De un lado, se encuentra la estrategia británica, que es la de identificar sospechosos y mantenerlos bajo vigilancia, con el fin de desmontar redes de mayor tamaño. El peligro es que, en estos casos, alguien puede optar por atacar sin previo aviso, dejando tras de sí una estela de dolor y sangre.

Por su parte, España venía ensayando una táctica diferente, puesta en marcha después de los trágicos episodios de Madrid en el 2004. Esa aproximación es la de identificar terroristas potenciales en una etapa inicial y proceder a detenerlos, así sea por infracciones menores, con el propósito de mantenerlos a raya.

Lo sucedido en Cataluña prueba que el método no es infalible, entre otras razones porque los integrantes de la célula tomaron todas las precauciones del caso para no despertar sospechas. Debido a ello, seguramente habrá una revisión de los protocolos existentes.

Por tal razón, lo único que procede es mantener la guardia en alto, pues los ibéricos deben cuidar el sector turístico con sus 75 millones de visitantes anuales, nueve millones de ellos en solo Barcelona. El riesgo siempre está presente y lo importante es contenerlo.

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