Ricardo Ávila Brújula Hora de subir la guardia 21 de junio de 2017 | Opinión | Portafolio
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Hora de subir la guardia

Es verdad que los capitales siguen llegando, pero la economía colombiana no es inmune al sacudón petrolero.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
junio 20 de 2017
2017-06-20 09:14 p.m.
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La reacción se había demorado. A fin de cuentas, tal vez la mayor sorpresa de los operadores en el mercado cambiario era que el dólar no hubiera respondido con mayor rapidez a la caída en los precios del petróleo observada hace días.

Pero ayer tuvo lugar el ajuste y la divisa volvió a franquear la barrera simbólica de los 3.000 pesos, algo que no ocurría desde comienzos de marzo. Es posible que ahora comience un periodo de volatilidad entre quienes desean escrutar para dónde va la moneda nacional, pues todavía hay visiones encontradas sobre lo que viene.

Lo que se sabe, sin embargo, es claro. La percepción es que la oferta mundial de hidrocarburos se mantiene al alza por el resurgimiento de la producción en Estados Unidos y por la normalización en el suministro de naciones tan importantes como Nigeria o Libia. Lo anterior no tiene en cuenta posibles trampas de los integrantes de la Opep, que se comprometieron con recortes y tienden a saltarse los límites establecidos.

Ese factor es clave para Colombia, pues el crudo es aún –y por un amplio margen– el principal renglón de las exportaciones. Si bien estas muestran una recuperación aceptable, con un incremento del 25 por ciento durante el primer tercio del 2017, esa dinámica podría cambiar si regresa la época de precios a la baja.

Adicionalmente, las cuentas del país siguen desbalanceadas. Ayer el Dane informó que el déficit en la balanza comercial subió en abril, en lo que puede ser un campanazo de alerta hacia el futuro. Una menor disponibilidad de dólares se traduce en un tipo de cambio mayor.

Por tal razón, es hora de subir la guardia. Es verdad que los capitales siguen llegando, pero la economía colombiana no es inmune al sacudón petrolero. Y eso se traduce en un peso devaluado.

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