Ricardo Ávila
Brújula

La mano en el timón

Un dicho común, adaptado de una cita bíblica, afirma que “por sus palabras, los conoceréis”.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
febrero 27 de 2018
2018-02-27 08:47 p.m.
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Un dicho común, adaptado de una cita bíblica, afirma que “por sus palabras, los conoceréis”. Esa máxima volvió a ser traída a colación ayer cuando Jay Powell, el nuevo presidente del Banco de la Reserva Federal, hizo su primera aparición pública en Washington, frente a un concurrido comité del Congreso estadounidense.

La expectativa era grande, porque propios y extraños querían escuchar los planteamientos de alguien cuyas decisiones no solo influyen sobre la marcha de la economía norteamericana, sino sobre la de todo el planeta. A pesar de llevar varios años en la junta de la entidad, su bajo perfil llevó a que se tejieran diversas especulaciones sobre su carácter.

Ahora buena parte de las incógnitas han sido resueltas. Si bien habla con el acostumbrado lenguaje críptico de los banqueros centrales, el funcionario proyectó la imagen de alguien aplomado que sabe su oficio y entiende la responsabilidad que lleva en los hombros. Más importante, quizás, acabó siendo el mensaje de continuidad en la política que inició en su momento Janet Yellen, su predecesora en el cargo.

En términos prácticos, eso quiere decir que el banco seguirá incrementando de manera gradual la tasa de interés que les cobra a las entidades financieras por darles liquidez temporal. Dados los números favorables de Estados Unidos, tal vez la mayor sorpresa de lo dicho en la víspera es que podrían venir cuatro vueltas de tuerca y no tres, las cuales comenzarían en marzo.

La razón es que la actividad productiva anda a muy buen ritmo en el país del norte. Con el desempleo en cerca de sus mínimos históricos, todo apunta a que la inflación comenzará a subir más, lo cual obliga a la autoridad a aplicar con suavidad los frenos.

Debido a ello, los precios de las acciones cayeron y el dólar se fortaleció. Pero más allá de los altibajos, lo importante es que hay una mano firme en la política monetaria. Y eso es motivo de tranquilidad en tiempos de Trump.

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