Ricardo Ávila
brújula

La peor de las corrupciones

En un país que parece haberlo visto todo, hay noticias que todavía logran sacudir a la opinión.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
agosto 17 de 2017
2017-08-16 09:05 p.m.
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En un país que parece haberlo visto todo, hay noticias que todavía logran sacudir a la opinión. Ese fue el caso el martes, cuando la Fiscalía General de la Nación reveló que hay indicios de que tres expresidentes de la Corte Suprema de Justicia estarían involucrados en una red de corrupción que incluiría a abogados y congresistas.

Más allá de los pormenores de un escándalo cuyos detalles se irán conociendo con el paso de los días, lo más impactante es constatar que la venalidad contaminó también a los altos tribunales. El pago de millonarios sobornos en favor de parlamentarios que habrían resultado exonerados llevó a más de uno a recordar la máxima bíblica sobre qué puede suceder si la sal se corrompe.

Al respecto, vale la pena analizar las cosas en contexto. Saber que más de un magistrado estaba dispuesto a aceptar dinero a cambio de un fallo parcial es deprimente y preocupante, pero para algunos es una muestra de que la casa está comenzando a ser aseada.

Para que esa labor de limpieza sea exitosa, es fundamental que las instancias que están obligadas a destapar la olla podrida hagan la labor que les corresponde. Eso quiere decir que la Fiscalía necesita hacer su parte, al igual que la propia Corte y la Comisión de Acusaciones del Congreso, cuya falta de efectividad es conocida.

No obstante, la oportunidad de atacar el mal que los colombianos identifican como uno de los temas que más les preocupan es única. Con el fin de recuperar la legitimidad perdida, el único camino es completar las investigaciones, adelantar juicios y aplicar castigos ejemplares.

Solamente así será posible poner a este crimen en retirada. Corruptio optimi pessima (la corrupción de los mejores es la peor), decían los romanos. Por eso, el país no puede ser indiferente esta vez.

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