Ricardo Ávila
brújula

La plata habla por sí sola

Para quienes siguen de cerca los planteamientos de algunos de los candidatos que aspiran a la Presidencia de la República, el panorama del sector privado en Colombia no podría ser más oscuro.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
marzo 04 de 2018
2018-03-04 04:15 p.m.
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Para quienes siguen de cerca los planteamientos de algunos de los candidatos que aspiran a la Presidencia de la República, el panorama del sector privado en Colombia no podría ser más oscuro. Según esa visión, la elevada tributación, junto con la falta de reglas de juego claras, han ocasionado un desánimo generalizado, que se expresan en una especie de estampida de capitales locales y foráneos.

Y aunque esa visión es compartida por muchos ciudadanos, hay datos que muestran otra cosa. Así pasa con las cifras de inversión extranjera directa en el 2017, que viene de dar a conocer el Banco de la República. De acuerdo con la entidad, ese monto ascendió el año pasado a 14.518 millones de dólares, lo que representa un alza de más del 6 por ciento.

El guarismo en cuestión no es el más elevado de la historia, pero está dentro de los cinco más altos. Además, muestra dispersión en un buen número de actividades, lo cual sugiere que hay interés en poner los huevos en varias canastas y no solo en una.

Es verdad que el ramo petrolero ocupa un lugar preponderante, aunque por primera vez en años quedó en segundo lugar. El primero le correspondió al rubro de transporte, almacenamiento y comunicaciones, con 3.465 millones de dólares, siete millones más que el de hidrocarburos. El pago de un laudo arbitral en contra, que debieron asumir las dos firmas más grandes de telefonía móvil, acabó siendo un factor importante, pero no el único.

También industria, hotelería, sector financiero, construcción o minería recibieron sumas importantes. En ciertos casos, se hicieron transferencias desde el exterior, y en otros se usó la reinversión de utilidades.

Sin embargo, más allá de la modalidad utilizada, es evidente que un buen número de firmas que tienen su casa matriz en otras latitudes, le sigue apostando a Colombia. Nadie pone en duda que las circunstancias de la economía son más desafiantes ahora, pero lo que muestran las estadísticas es que la confianza de los inversionistas extranjeros no se ha debilitado. Y no se trata de retórica, sino de plata.

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