Ricardo Ávila
brújula

Las brechas siguen ahí

Según se desprende del reporte del Dane sobre pobreza y la desigualdad a nivel regional, es evidente que las brechas son amplias.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 13 de 2017
2017-08-13 03:35 p.m.
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Que Colombia es un país diverso, es una de esas frases que se utilizan con frecuencia para describir a una nación variada desde el punto de vista geográfico o cultural. Sin embargo, el adjetivo también sirve para entender la disparidad en lo que atañe a los avances o atrasos en materia social.

Y es que, según se desprende del reporte del Dane sobre pobreza y la desigualdad a nivel regional, es evidente que las brechas son amplias. Por ejemplo, en Bogotá apenas uno de cada once habitantes de la capital no cuenta con los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas en materia de alimentación, vestido y vivienda (al menos 1’040.436 pesos para una familia de cuatro personas), pero en Chocó la proporción es de 60 por ciento, con una cifra de corte más baja (840.180 pesos).

En Cauca, La Guajira o Magdalena, la incidencia de la pobreza afecta a uno de cada dos de sus habitantes. A su vez, en Santander el índice llega al 18 por ciento, en Risaralda al 20, en Antioquia al 21, y en el Valle al 23 por ciento.

Quienes buscan entender los fenómenos migratorios internos se concentran en la violencia como factor de desplazamiento. Sin embargo, es evidente que las oportunidades en materia económica influyen a la hora de atraer gente, especialmente a ciertos centros urbanos.

De tal manera, el ingreso per cápita de los bogotanos es de más de un millón de pesos, mientras que para alguien que viva en Córdoba apenas llega a 342.657 pesos. Los departamentos del eje cafetero están en más de medio millón de pesos, al tiempo que la Costa Caribe se encuentra en la retaguardia, con excepción del Atlántico.

Existe, por otro lado, una evidente correlación entre pobreza y concentración del ingreso. Puesto de otra manera, hay más personas que no logran tener una vida digna en aquellos territorios en los cuales la torta está mal repartida. Es verdad que el coeficiente de Gini viene disminuyendo a nivel nacional, pero aquí también se observan las diferencias.

Buscar una mayor homogeneidad debería ser la prioridad de cualquier política pública, y si bien el Plan de Desarrollo se enfocó en el tema, queda un inmenso camino por recorrer. Basta tener en cuenta que en Bogotá la pobreza extrema cobija al 2,3 por ciento de los capitalinos, pero al 35 por ciento de los chocoanos. Queda mucho por hacer para que la equidad llegue al país.

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