Ricardo Ávila
Brújula

Las causas son claras

El aumento en el precio de los alimentos debido al fenómeno de ‘El Niño’ y la especulación, incrementó la inflación un punto en 6 semanas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
agosto 07 de 2016
2016-08-07 07:31 p.m.
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El aumento en el precio de los alimentos debido al fenómeno de ‘El Niño’ y la especulación, así como el encarecimiento de los arriendos y servicios públicos por el nivel de la inflación del año pasado, sumado al paro camionero –que presionó más las alzas en la canasta de los hogares–, incrementó la inflación un punto en 6 semanas, con un costo de cerca de 5 billones de pesos en la economía. Esto evitó que los precios se frenarán como los analistas lo preveían, y lleva a que los hogares deban pagar más por su canasta básica, causando efectos mayores. Comprar alimentos más caros significa sacrificar compras en otras categorías, lo que su la vez reduce las ventas y se genera menos empleo, e impuestos.

Este paro le costó a los hogares el 1 por ciento de su calidad de vida al tener que reasignar sus gastos, aumentando la incertidumbre y desconfianza de la gente en el mediano plazo acerca de su economía, y demuestra que las acciones de unos pocos por defender sus intereses afectan a muchos, y eso causa un enorme desequilibrio en el mercado.

Es justo luchar por los derechos de las personas, pero lo que no es sensato es que este tipo de batallas afecte lo derechos de las mayorías y, en particular, los de los más pobres, quienes no tienen el ingreso suficiente para poder soportar, por ejemplo, alzas en los precios de los alimentos.

Cuando los precios suben por efectos de oferta y demanda, el mercado tiene mecanismos para ajustarse; cuando suben por paros, como el camionero, no solo causa inflación, sino malestar en todo el sistema, incluso aumentando los costos de vida de las mismas personas que llevan a cabo la protesta.

Este tipo de manifestaciones se han convertido en una herramienta de presión contra los gobiernos con el fin de obtener un diálogo a favor de quienes las realizan, sin importar que afecte al resto del país. Con el pasado paro camionero se perdieron 5 billones de pesos, que no se pueden recuperar, pues quienes lo provocaron no los van a pagar.
Existe la amenaza de otro paro camionero el próximo 20 de agosto, para defender los aparentes derechos de unas minorías, y en el cual el Gobierno tiene menos margen de acción. Esto llevaría a una mayor reducción en la calidad de vida de todos los colombianos, ya que los costos aumentan constantemente; pero seguirán siendo los más pobres los que paguen las consecuencias. Resta esperar que esa protesta no dé.

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