Ricardo Ávila
brújula

Luz al final del túnel

No se trata de un dato extraordinario, pero sirve para ratificar aquella opinión según la cual “lo peor quedó atrás” para los hogares colombianos.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
enero 17 de 2018
2018-01-17 08:06 p.m.
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No se trata de un dato extraordinario, pero sirve para ratificar aquella opinión según la cual “lo peor quedó atrás” para los hogares colombianos. Esa es la conclusión que se puede derivar del más reciente índice de confianza del consumidor, que elabora Fedesarrollo mes a mes, el cual llegó en diciembre pasado a su nivel más elevado del 2017.

El tema es importante porque diferentes trabajos académicos han demostrado que hay una elevada correlación entre la actitud del público y el comportamiento de la demanda interna. Para usar la expresión coloquial, si la gente ve el vaso medio lleno, aumenta su propensión a gastar, pero si lo ve medio vacío, no abre su billetera.

A este respecto, el año pasado fue difícil. La entrada en vigor de la reforma tributaria y los escándalos de corrupción incidieron en que el índice llegara al punto más bajo de su historia en la parte inicial del calendario. Si bien la percepción empezó a ser menos negativa con el correr del tiempo, se presentaron altibajos sin que mejorara al balance frente al 2016.

No obstante, la cifra de diciembre mostró un giro importante. Aunque todavía hay un saldo en rojo y una proporción mayoritaria es pesimista, el guarismo no solo es el más bajo del ejercicio pasado, sino que está por encima del registrado doce meses atrás. Para utilizar la figura climática, podría afirmarse que la nube oscura empezó a moverse de su sitio.

La mejoría se concentra en lo que se conoce como “valoración del hogar” cuyos niveles están en negro, tanto en referencia a la coyuntura como con miras al futuro cercano. A su vez, la “valoración del país” avanza, pero de manera mucho más leve. También llama la atención que Medellín ve las cosas con un lente particularmente oscuro, mientras que en Barranquilla y Cali prima el optimismo.

Pero más allá de esas diferencias, la esperanza es que el consumo empiece a repuntar y con este la marcha de la economía. Todo por cuenta de que los colombianos comienzan a ver la luz al final del túnel.

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