Ricardo Ávila
brújula

Nadie quiere aguar la fiesta

Los números de favorabilidad de Donald Trump muestran que su presidencia no recibe precisamente las mejores calificaciones por parte de la ciudadanía estadounidense, pero en lo que concierne a los inversionistas el panorama es bien diferente.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
enero 04 de 2018
2018-01-04 08:52 p.m.
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Los números de favorabilidad de Donald Trump muestran que su presidencia no recibe precisamente las mejores calificaciones por parte de la ciudadanía estadounidense, pero en lo que concierne a los inversionistas el panorama es bien diferente. Así lo comprobó el hecho de que los índices bursátiles volvieron a superar esta semana sus máximos históricos, como sucedió con el Dow Jones, que franqueó por primera vez la barrera de los 25.000 puntos.

Con ese hito se confirma que el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha permitido que el patrimonio de los tenedores de acciones en el país del norte sea todavía mayor. La valoración de los títulos que se negocian en Wall Street es del 36 por ciento, desde cuando el magnate republicano triunfó en los comicios que lo llevaron al poder hace algo más de un año, en noviembre del 2016.

Y no se trata tan solo del impulso que tiene una economía que muestra un desempleo cercano al 4 por ciento, o un crecimiento que bordea el 3 por ciento anual, sino de decisiones adoptadas por la presente administración. El ejemplo más claro es la reforma impositiva que recibió la luz verde del Congreso, a finales de diciembre, y que se traducirá en mayores utilidades empresariales.

Lo sucedido vuelve a despertar polémicas en torno a quiénes han sido los verdaderos ganadores de las políticas de Trump. Y es que a pesar de que los trabajadores muestran avances destacables en sus ingresos reales, los dueños del capital parecen haberse ganado el premio mayor, gracias a un esquema tributario más favorable.

Debido a ello, aumentan de volumen las advertencias en el sentido de que el auge no trata igual a todo el mundo, pues es posible que los índices de desigualdad –que ya estaban mal– aumenten. Aun así, pocos quieren ser los aguafiestas de un año que comenzó de manera favorable para el mercado accionario y que podría ser testigo de nuevos récord en las semanas por venir.

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