Ricardo Ávila
brújula

No basta con bajar el déficit

La noticia según la cual las importaciones en octubre subieron 9 por ciento fue recibida con buenos ojos por algunos analistas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
diciembre 18 de 2017
2017-12-18 08:06 p.m.
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La noticia según la cual las importaciones en octubre subieron 9 por ciento fue recibida con buenos ojos por algunos analistas. El motivo es que las compras externas, concentradas en manufacturas, dan la impresión de que la demanda interna empieza a reaccionar, así las cifras del comercio muestren otra cosa.

Pero más allá de ese debate, las autoridades económicas celebraron que el déficit comercial del país volvió a bajar, esta vez en un monto cercano a los 100 millones de dólares. Gracias a esa disminución paulatina, el desfase de las cuentas externas muestra una reducción de 3.134 millones de dólares frente a los guarismos registrados en el 2016, que no es una cuantía menor.

Aun así, los críticos señalan que el agujero todavía asciende a 6.643 millones de dólares durante los primeros diez meses del año. Cerrar esa brecha no es algo que se vea fácil hacia adelante, por lo cual el tema no será olvidado por aquellos que examinan los riesgos de la economía nacional en diferentes frentes.

Los señalamientos aumentan de tono cuando se observa lo ocurrido en otros países de América Latina. Después de la descolgada en los precios de las materias primas, más de uno logró pasar de un saldo en rojo a un superávit, por cuenta de la reacción de su respectivo sector exportador. El caso más notorio es el de Brasil, cuyo ajuste casi podría describirse como de libro de texto.

En contraste, Colombia está a medio camino. El problema es que las ventas foráneas no experimentaron la reacción que muchos esperaban cuando se produjo la fuerte devaluación del peso. La culpa principal puede ser de que nuestros mercados naturales –Venezuela y Ecuador– no son una opción, pero el desempeño es francamente mediocre.

Y es que si bien el déficit comercial es menos angustiante que en el 2015, la mejora es atribuible sobre todo a los hidrocarburos y otras industrias extractivas. De no cambiar esa situación, seguiremos con una fragilidad inherente que inquieta a más de uno.

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