Ricardo Ávila
brújula

Protección ante los choques

La temporada de lluvias que ha generado trastornos en múltiples puntos de la geografía nacional está a un par de semanas de terminar.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
noviembre 29 de 2017
2017-11-29 08:20 p.m.
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La temporada de lluvias que ha generado trastornos en múltiples puntos de la geografía nacional está a un par de semanas de terminar, de acuerdo con los pronósticos de los expertos. Si bien los daños en esta ocasión fueron importantes, el saldo acabó siendo menos oneroso que en otras ocasiones que dejaron un número mayor de daños y víctimas.

No obstante, derrumbes y crecientes ratifican que el país se encuentra en una zona de alto riesgo, en donde los eventos catastróficos pueden aumentar en número, debido al cambio climático. Esa perspectiva implica que hay que subir la guardia, pues una de las secuelas posibles es la de un deterioro en los indicadores sociales.

Esa es la advertencia que hace el Banco Mundial en un estudio que viene de salir a la luz pública. De acuerdo con la entidad multilateral, choques agregados como una gran tragedia natural amenazan los avances vistos en América Latina en los últimos tiempos.

Como es sabido, en lo que va de la década, la región logró algo notable: por primera vez en su historia, el tamaño de la clase media superó al de los pobres a partir del 2011. No obstante, el mayor grupo de población –casi 40 por ciento del total– pertenece a la clase vulnerable, llamada así porque un evento inesperado la puede hacer engrosar de nuevo las filas de la pobreza.

De tal manera, la pérdida del empleo o una enfermedad grave son suficientes para que una familia dé marcha atrás. Y a nivel colectivo, un huracán o un terremoto ocasionan el mismo efecto, como lo muestran casos específicos: Honduras y Haití. No menos importante es el crimen, que en esta parte del mundo equivale a una verdadera epidemia.

Debido a ello, no basta con cuidar la macroeconomía, sino preocuparse de tener sistemas de respuesta rápidos para evitar que una avalancha se traduzca en miseria. La experiencia reciente de Mocoa, tras lo ocurrido en abril, necesita ser evaluada para ver si la respuesta fue la correcta.

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