Ricardo Ávila
Brújula

Repunte veraniego

Hacía rato que los precios del petróleo no daban señales de vida de manera tan contundente como la semana pasada.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
julio 30 de 2017
2017-07-30 06:56 p.m.
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Hacía rato que los precios del petróleo no daban señales de vida de manera tan contundente como la semana pasada. Y es que en ese lapso la cotización del crudo subió 9 por ciento, gracias a lo cual el barril volvió a ubicarse por encima de los 52 dólares –en el caso de la variedad Brent–, 23 por ciento más que en igual periodo del 2016.

El repunte tomó por sorpresa a los observadores que señalaban que el valor de los hidrocarburos mantendría tendencia a la baja. La coincidencia de varios factores dejó en claro que el exceso de oferta en el mercado es menos evidente de lo que se creía.

Para comenzar, los inventarios de petróleo y gasolina cayeron mucho más de lo que se esperaba en Estados Unidos, por segunda semana seguida. Aunque todavía el acumulado del año se mantiene en un punto elevado, tal parece que el consumo avanza a un ritmo más rápido que el proyectado hace unos meses.

Por otra parte, los grandes productores como Arabia Saudita y Rusia ratificaron hace una semana su voluntad de restringir el bombeo de crudo, un compromiso al que también se sumaron Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Aunque no faltan quienes creen que esas promesas no son del todo ciertas, sus excedentes se ven limitados ante el alza en el consumo interno de energía en Medio Oriente durante el verano, y eso se siente.

Adicionalmente, varios reportes técnicos sugieren que el despegue en la producción estadounidense tiene techo, debido a limitaciones técnicas para desarrollar los miles de pozos perforados en los meses recientes. Una firma aseguró que en lugar de un salto anual previsto de 900.000 barriles diarios, el incremento sería cercano al medio millón.
Tales cuentas, claro está, forman parte de las especulaciones. Debido a ello, los expertos sostienen que no hay que dejarse llevar por el entusiasmo y que la volatilidad seguirá siendo la constante.

Aun así, el respiro es bienvenido para las naciones cuya economía depende, en mayor o menor grado, de la actividad petrolera. Ese es el caso de Colombia, que está entre los ganadores, pues los hidrocarburos son el primer renglón de sus exportaciones. El cambio en el panorama lo reflejó la tasa de cambio que se ubicó por debajo de los 3.000 pesos por dólar después de varias semanas, aunque nadie puede asegurar por cuánto tiempo se quedará ahí.

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