Ricardo Ávila
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Reservas a la baja

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
mayo 22 de 2016
2016-05-22 07:00 p.m.
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Hay noticias que no necesariamente son buenas y que a veces tratan de ser presentadas como positivas. Así sucedió el viernes con un comunicado del Ministerio de Minas, el cual señaló que las reservas de petróleo del país aumentaron en casi 8 por ciento durante el 2015. Dada la coyuntura del mercado de hidrocarburos en el mundo, la afirmación es sorprendente.

Y aunque estrictamente hablando la entidad está en lo cierto, su aseveración pasa de tomar una definición más amplia de la que normalmente utilizan los especialistas. Quienes saben del asunto se fijan en las reservas probadas que son aquellas que tienen al menos 90 por ciento de probabilidad de ser extraídas.

Según este parámetro, lo que tenemos en la ‘alcancía’ es 13 por ciento menos que en el 2014. En cifras concretas, contamos con 2.002 millones de barriles de crudo, que equivalen a 5,5 años al ritmo actual de explotación.

Dicho nivel es muy bajo, pues incrementa la posibilidad de que perdamos la autosuficiencia en un lapso relativamente corto. Aunque existen yacimientos o recursos contingentes adicionales, el grado de incertidumbre sobre estos es mucho mayor, por lo cual no vale la emitir un parte de tranquilidad.

En cambio, hay que mantener encendidas las alarmas, debido al desplome en la actividad exploratoria. Tanto las bajas cotizaciones, como la pérdida de competitividad relativa de Colombia frente a otras naciones han conducido a que el número de pozos perforados sea una fracción del de hace un par de años. A lo anterior se agrega que las expectativas de nuevos hallazgos no se han concretado, al menos por ahora.

Un conocido refrán señala que ‘el que busca, encuentra’. Como no lo estamos haciendo, puesto que los recortes que se han vuelto obligatorios en las compañías del ramo buscan cuidar su posición de caja a toda costa, corremos el riesgo de tener un serio dolor de cabeza para finales de la presente década.

Siempre se puede esperar que las cosas mejoren. El problema es que atenerse a la suerte es peligroso, por lo cual se requiere que los estímulos exploratorios anunciados se conviertan en realidad más temprano que tarde. Si la economía colombiana ha salido golpeada por el descenso de precios del petróleo, basta imaginar el impacto que tendría el pasar de ser exportadores a importadores netos, algo cada vez más factible.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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