Ricardo Ávila
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Beneficios colaterales

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
junio 26 de 2016
2016-06-26 04:39 p.m.
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En su momento fue considerada una de las maravillas del mundo moderno. Ahora, los adjetivos son más moderados con respecto a la ampliación del Canal de Panamá, que entró a operar formalmente este domingo en una de las rutas más congestionadas del comercio mundial.

Si bien los tiempos actuales no son los más propicios para el intercambio de productos, es imposible juzgar la obra en un contexto de corto plazo. Más allá de los altibajos propios de la coyuntura, la vía expandida servirá para hacer más eficiente el transporte marítimo, abaratando costos y recortando tiempos.

Mientras los buques vienen y van entre el Atlántico y el Pacífico, hay ciertos capítulos que no terminan de cerrarse. Con un retraso de 20 meses frente al cronograma original, la obra superó con creces el presupuesto inicial. Hasta ahora, la cuenta va en 5.450 millones de dólares, más de 70 por ciento por encima del cálculo original.

Y faltan las reclamaciones de la firma constructora, la española Sacyr. Esta demanda 3.500 millones de dólares más, una polémica que será definida por los tribunales de arbitraje internacionales.

Aparte de la polémica, no hay que minimizar el impacto del canal interoceánico. Al poder recibir barcos con capacidad de hasta 13.000 contenedores, el potencial total se duplica hasta 600 millones de toneladas al año.

El efecto sobre Panamá tampoco es despreciable, pues los 1.500 millones de dólares anuales que recibirá el istmo por concepto de peajes no es una suma menor. Tampoco hay que minimizar que la imagen del país mejora, tras haber salido vapuleada por cuenta de las filtraciones que develaron una gran cantidad de operaciones fraudulentas en dicho centro financiero.

Además, habrá repercusiones en el vecindario. Para citar un ejemplo, el proyecto de Nicaragua de adelantar su propia vía se ve menos factible ahora, a pesar de que supuestamente su ejecución está asegurada.

De otro lado, Colombia se ubicará en el campo de los ganadores. Contar con los puertos de Cartagena y Buenaventura, entre otros, le permitirá hacer el papel de centro de distribución a destinos cercanos, para no hablar de los servicios que se le pueden prestar a los navíos que usen la hidrovía. Ello explica, en parte, las inversiones de los últimos tiempos, pues si los panameños tienen motivos para celebrar, aquí también.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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