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Ricardo Ávila
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Evitar el contagio

Es obligatorio evitar que se tracen paralelos entre nuestra realidad y la de Brasil.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
mayo 21 de 2017
2017-05-21 07:27 p.m.
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A medida que las nubes tormenta se ciernen sobre Michel Temer, cuyas probabilidades de permanecer en la presidencia de Brasil disminuyen día a día, los analistas miran con inquietud la marcha de la principal economía de América Latina. Y es que la tímida recuperación vista en lo que va del 2017 puede naufragar por cuenta de la incertidumbre política que, lejos de disminuir, apunta a seguir aumentando.

Que la volatilidad está de vuelta es algo que demuestran el comportamiento del real y de las acciones más representativas en la bolsa de São Paulo. Mientras unos pocos encuentran oportunidades y otros salen corriendo, la mayoría prefiere quedarse quieta a ver si el panorama comienza a aclararse.

Resolver las incógnitas presentes tardará semanas, si no meses. Debido a ello, los analistas se preguntan sobre la eventuales consecuencias para la región, que también aspiraba a un año mejor que el pasado.

En concreto, la duda es si habrá un efecto contagio o no. Un par de décadas atrás, cuando Argentina o México experimentaron problemas, las fichas del dominó cayeron unas tras otras y Colombia no salió indemne de ese temporal.

Al respecto, hay quienes sostienen que las cosas ahora son distintas. Bajo ese punto de vista, los capitales han aprendido a distinguir entre las economías del área latinoamericana, pues el proceso de familiarización de los últimos años muestra que no todos estamos en la misma canasta.

Puesto de otra manera, pesan más las fortalezas individuales de México o Perú, que las colectivas de un grupo de países que comparte una lengua común. Ya en el pasado se vio que las dificultades de Venezuela o Ecuador no acabaron con el apetito de los inversionistas en Chile o Panamá.

Sin embargo, los más cautos sostienen que hay que subir la guardia. En el caso colombiano, es obligatorio evitar que se tracen paralelos entre nuestra realidad y la de Brasil, mientras se acepta que ciertos criterios de evaluación serán ahora mucho más estrictos.

Esa admonición es válida a la luz de la advertencia hecha por una firma calificadora de riesgo, según la cual podríamos perder el grado de inversión. Hacer la cosas bien y cumplir los compromisos son la clave para que no nos parezcamos, por defecto, a nuestros vecinos que están en dificultades.

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