Ricardo Ávila

Sembrando vientos

La ‘velatón’ es una demostración elocuente de la preocupación que sienten miles de ciudadanos por el avance de la violencia.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
julio 08 de 2018
2018-07-08 06:14 p.m.
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Que en más de medio centenar de ciudades de todo el mundo se haya escenificado el viernes pasado la llamada ‘velatón’, convocada para rechazar el asesinato de líderes sociales en Colombia, es una demostración elocuente de la preocupación que sienten miles de ciudadanos por el avance de la violencia. Y no se trata solo del crimen común, sino de la presencia de manos armadas que buscan silenciar las voces que denuncian injusticias y exigen derechos en docenas de comunidades a lo largo y ancho del territorio nacional.

La idea de que la firma de la paz con las Farc iba a permitir la presencia de las instituciones en tantos lugares afectados por el conflicto interno, queda desvirtuada por la realidad. Una realidad que comprueba que la ley que impera todavía en buena parte del país, no es la que aplica la justicia, sino la del más fuerte.

Así las investigaciones confirmen que no existe una estrategia centralizada detrás de los homicidios, desconocer la amenaza es dejar que eche raíces la semilla de mayores dolores. Por tal motivo, las autoridades están en mora de reaccionar, algo que va más allá del comunicado oficial de turno.

En particular, no estaría de más una apretada de clavijas en la Policía, cuyos integrantes son la cara más presente del Estado a largo y ancho del país. Así la Fiscalía haya aumentado su efectividad a la hora de identificar culpables, de lo que se trata es de prevenir antes que lamentar. Eso quiere decir que los uniformados deben ser más efectivos en contra de los actores ilegales asociados a los cultivos de coca o la minería de oro, entre otras actividades que son caldo de cultivo de las balas.

Y tanto el Gobierno saliente como el entrante están obligados a enviar el mensaje de que están comprometidos con el respecto a la vida de tantos dirigentes en peligro, extremando la presión sobre los integrantes de las bandas criminales o las disidencias de las Farc, entre otros actores.

El riesgo que trae el vacío de poder propio de esta época de transición, debe evitarse a toda costa. De lo contrario, al sembrar vientos, cosecharemos tempestades.

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