Ricardo Ávila
Brújula

Sin parte de calma

Tal vez lo que más inquieta a los expertos es constatar que cuando se excluyen los alimentos, la velocidad de la inflación es relativamente elevada.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
mayo 07 de 2017
2017-05-07 06:33 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Aquellos a los que les gusta ver el vaso medio lleno, celebraron en la noche del viernes el reporte entregado por el Dane con respecto al comportamiento de la inflación en abril. De acuerdo con la entidad oficial, el aumento en el Índice de Precios al Consumidor fue de 0,47 por ciento, tres centésimas menos que en igual periodo del año pasado.

Así, se completan nueve meses consecutivos de descensos en la pendiente de la carestía. Tras haber llegado a un máximo de casi 9 por ciento anual en julio, la corrección es evidente. En el acumulado, el alza en la canasta familiar va en 4,66 por ciento, y en lo que va del 2017 la suma llega a 3 por ciento.

Todo lo anterior es muy positivo, pues el que había sido uno de los grandes dolores de cabeza de las autoridades económicas ha disminuido su intensidad. De seguir las cosas así, eventualmente será posible llegar a la meta de largo plazo fijada por el Banco de la República, es decir ubicarse en un rango de entre 2 y 4 por ciento anual.

Sin embargo, según la mayoría de analistas independientes, el dato del mes pasado no fue bueno. Para comenzar, las apuestas hablaban de un guarismo inferior, resultado de reducciones importantes en gran parte de las categorías. En cambio, lo que muestran las estadísticas es un panorama variopinto, en el cual 4 de 9 grupos de gasto, estuvieron por encima del promedio.

Tal vez lo que más inquieta a los expertos es constatar que cuando se excluyen los alimentos de la cuenta, la velocidad de la inflación es relativamente elevada. Para los pasados 12 meses la cifra es 5,6 por ciento, lo cual sugiere que existe una inercia difícil de contener. La culpa principal se encuentra en lo que se conoce como los bienes y servicios regulados, que comprenden servicios públicos, transporte y gasolina.

Más allá de la explicación, el tema es complejo porque limita la capacidad del Emisor de bajar sus tasas de interés. Aunque en su más reciente sesión el Banco recortó en medio punto porcentual el costo de los fondos que presta, y todavía tiene espacio para seguir por esa senda, hay un piso implícito que no puede desconocer.

El nivel de éste depende de que varios componentes del índice de precios aminoren su marcha. Y aunque el balance general es positivo, hay corrientes subterráneas que preocupan por lo cual dar un parte de calma aun no es posible.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado