Ricardo Ávila Brújula Sin tela para cortar 15 de agosto de 2017 | Opinión | Portafolio
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Sin tela para cortar

La noticia según la cual Fabricato se vio obligada a parar su planta, confirma la mala época por la que pasa la industria textil en Colombia.

Ricardo Ávila
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Ricardo Ávila
agosto 14 de 2017
2017-08-14 08:34 p.m.
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La noticia según la cual Fabricato se vio obligada a parar su planta durante un par de semanas, confirma la mala época por la que pasa la industria textil en Colombia. A pesar de la devaluación del peso, o la adopción de medidas para poner en cintura el contrabando técnico, la actividad no ve la luz al final del túnel.

Así lo confirman las más recientes cifras del Dane, con respecto al ramo manufacturero.
De acuerdo con la entidad, en junio la producción real del segmento de elaboración de telas cayó 20 por ciento, con respecto a igual periodo del 2016, mientras que el personal ocupado se contrajo en 9 por ciento, la peor cifra de los 39 ramos fabriles analizados.

El acumulado del año es un poco menos dramático, aunque eso no esconde la profundidad de una crisis que viene de atrás. Así los descensos sean de un dígito, lo cierto es que el declive es de larga data y atribuible a múltiples factores, que van desde la obsolescencia tecnológica hasta la competencia externa -sobre todo la ilegal-, pasando por el cambio en los gustos de los consumidores.

El inquietante diagnóstico está íntimamente ligado al mal desempeño de las confecciones nacionales. A pesar de los intentos para mejorar, en lo atinente al diseño, y vender prendas con más valor agregado, los reportes sobre operaciones que trabajan a media marcha abundan, con un evidente impacto sobre la generación de empleo.

Y si bien hay algún espacio para evitar abusos, como combatir el contrabando con medidas complementarias, las esperanzas de una reactivación no son inmediatas. El motivo es que, aun sin trampas, es difícil competir en un mundo globalizado, en el cual los textiles y la ropa vienen de otras latitudes y existen las economías de escala. Y eso es todavía más complejo con una demanda interna que no levanta cabeza.

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