Ricardo Ávila
brújula

Un tema que va en serio

No hay mucho que se pueda hacer ante la fuerza de los elementos, aparte de esperar que no suceda lo peor.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 12 de 2018
2018-09-12 09:07 p.m.
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El comienzo formal de la temporada de huracanes vuelve a poner de presente que más allá de los avances logrados por la humanidad, la naturaleza siempre prevalece. Tal como ocurrió en Japón días atrás y ahora en Estados Unidos, no hay mucho que se pueda hacer ante la fuerza de los elementos, aparte de esperar que no suceda lo peor.

Por tal motivo, los expertos aprovechan estos sucesos para recordar las tareas pendientes. La más grande de todas es actuar de manera más efectiva en contra del calentamiento global, asociado a los picos en las temperaturas y otros fenómenos. No está de más señalar que los factores climáticos son responsables del 95 por ciento de las muertes registradas.

Lamentablemente, las estadísticas disponibles muestran que tras un breve estancamiento, la emisión de gases de efecto invernadero registra tendencia al alza. Todo indica que a pesar de la firma de acuerdos globales, hay un gran trecho a la hora de ponerlos en práctica.

De manera complementaria, están las labores de prevención y mitigación. El desarrollo urbanístico de zonas vulnerables que quedan expuestas a crecidas o deslaves es tan solo un ejemplo de cómo las advertencias se escuchan poco o se ignoran. El caso es particularmente crítico en las economías emergentes, en donde es más usual que las regulaciones no se cumplan.

Aparte de lo anterior, está el tema de los costos. De acuerdo con la ONU, las pérdidas que dejaron los desastres naturales entre el 2003 y el 2013 ascendieron a 1,5 billones de dólares. Tan solo en el 2017, la compañía Swiss Re habló de 306.000 millones de dólares.
Dicha cifra podría superarse con creces si se hacen las cuentas de otros impactos.

Argentina viene de experimentar la peor sequía en medio siglo, lo cual afectó el rendimiento de las cosechas y contribuyó a la crisis de su economía. Colombia, que ahora no parece estar muy preocupada, a pesar de que hay una alta probabilidad del retorno de ‘El Niño’, debería tomar el tema más en serio.

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