Ricardo Ávila
brújula

Una época que termina

La adopción de un recetario audaz incluyó la compra de diferentes papeles para darle liquidez al mercado por parte de la FED.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
junio 14 de 2017
2017-06-14 09:34 p.m.
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El aumento fue relativamente bajo, de apenas un cuarto de punto porcentual. Sin embargo, para ningún operador en los mercados bursátiles y financieros pasó desapercibida la decisión adoptada ayer por el Banco de la Reserva Federal en Washington, con respecto a subir la tasa de interés que la entidad les cobra a las instituciones de crédito estadounidenses por darles liquidez temporal.

Tras el apretón, el costo de esos fondos quedó en un rango ubicado entre 1 y 1,25 por ciento anual. Así se desmonta, de manera más contundente, una política que comenzó con la crisis global de finales del 2008, en la cual diferentes bancos centrales abandonaron la ortodoxia para evitar una debacle.

La adopción de un recetario audaz incluyó la compra de diferentes papeles para darle liquidez al mercado por parte de la FED. Ese portafolio está valorado en más de cuatro billones de dólares y ahora la intención es reducirlo, de forma gradual, lo cual implica no solo dejar de renovar los títulos que se vencen, sino vender papeles a un ritmo que, eventualmente, llegará a 50.000 millones de dólares mensuales.

Qué tanto impactarán esas medidas a los mercados, es algo por verse. Los expertos saben que la Reserva Federal tiene el objetivo de elevar sus tasas al 2 por ciento en el 2018 y al 3 en el 2019, aunque todo dependerá de variables como la inflación o el crecimiento.

No obstante, ese reajuste –combinado con una disminución en los activos en poder de la institución– debería llevar a un fortalecimiento del dólar. De manera inmediata, es previsible que el peso perderá algo de terreno y que la presión continuará en los meses que vienen. Pronosticar una tasa de cambio es imposible, pero no hay duda de que la larga época del dinero barato llega a su fin, y aquí sentiremos el efecto.

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