Ricardo Ávila
brújula

Ver para creer

Sin duda, la señal más preocupante de los malos tiempos por los que atraviesa la economía latinoamericana, es el comportamiento del empleo.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 19 de 2017
2017-10-19 09:48 p.m.
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Sin duda, la señal más preocupante de los malos tiempos por los que atraviesa la economía latinoamericana, es el comportamiento del empleo. Y es que después de que llegaron las ‘vacas flacas’. a mediados del 2014, la desocupación no ha hecho más que subir, poniendo en riesgo parcial conquistas sociales clave como la disminución de la pobreza o el aumento de la clase media.

Que las perspectivas no mejoran, es algo que señaló un informe conjunto de la Cepal y la OIT sobre el tema dado a conocer ayer. De acuerdo con ambos organismos multilaterales, la tasa de desempleo promedio en las zonas urbanas podría ascender a 9,4 por ciento este año, lo cual representa un incremento de medio punto porcentual con respecto al nivel observado en el 2016.

El principal culpable del deterioro observado es Brasil. La recesión que afecta al país más grande de la región se expresa en un índice de desocupación en las ciudades que pasó del 6 por ciento en el 2011 a 14,9 por ciento al cierre del primer semestre de este año.
Aparte de ese ejemplo crítico, en otras latitudes también hay retrocesos que van desde Argentina a Chile, y que también se notan en economías más pequeñas como la ecuatoriana. El menor ritmo de crecimiento explica lo sucedido en todos los casos.

Aunque las comparaciones son odiosas, Colombia tampoco anda muy bien. Para comenzar nuestro, desempleo ha sido tradicionalmente elevado. Además, el aumento en la tasa frente al número del 2015 supera un punto porcentual y la cifra llegó a 11 por ciento en la primera mitad del 2017.

En medio de semejante panorama, la esperanza es que América Latina esté tocando fondo. La tímida reactivación observada lleva a algunos a pensar que probablemente no se destruyan más puestos de trabajo, aunque en estos asuntos es mejor ver, para creer.

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