Ricardo Ávila
Opinión

Al fin, una buena nueva

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
marzo 14 de 2016
2016-03-14 08:11 p.m.
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No hay duda de que el dato con respecto al crecimiento industrial durante enero es la primera buena noticia que recibe la economía colombiana en lo que va del año. De acuerdo con el Dane, la producción manufacturera experimentó un salto del 8,2 por ciento en el primer mes del 2016, un guarismo notable que contrasta con la recesión de épocas recientes.

Aun así, resultó algo desproporcionada la euforia con la que el Gobierno recibió la nueva. Exultante, el propio Juan Manuel Santos se atrevió a afirmar que “vamos por buen camino”, y que la actividad fabril podría expandirse mucho más “que en los últimos 15 o 20 años”. Por su parte, el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, calificó las cifras como “sumamente satisfactorias”.

"El crecimiento de la industria en enero superó los cálculos de los expertos, pero no hay que apresurarse a cantar victoria".

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Quizás habría sido deseable un poco más de moderación, pues la partida apenas comienza. Quien se tome el trabajo de examinar los datos verá que un buen arranque era previsible, pues hace un año tuvo lugar una contracción del 3 por ciento en este renglón. Puesto de otra manera, la base de comparación estaba disminuida, con lo cual parte del incremento consiste en la recuperación del terreno perdido. Debido a ello, es temprano aún para cantar victoria.

No obstante lo anterior, es incuestionable que soplan vientos diferentes para el segmento. Lo más significativo es el impacto que ha tenido la tasa de cambio en la competitividad de múltiples fábricas que antes debían enfrentarse a los bienes importados. Para aquellas empresas que lograron sobrevivir a la avalancha, las condiciones actuales son radicalmente diferentes, más allá de que parte de los insumos que usen todavía vengan de afuera.

"El salto del 8,2 por ciento en el ramo fabril se explica, en parte, porque al comenzar el 2015 tuvo lugar una fuerte contracción". 

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Los ejemplos están a la vista. La elaboración de artículos de viaje o bolsos de mano subió casi 69 por ciento, mientras que la de calzado lo hizo en 9 por ciento, y la confección de prendas de vestir subió 7 por ciento. Las tres áreas mencionadas no solo son intensivas en mano de obra, sino que venían de capa caída desde hace tanto, que más de uno había pronosticado su muerte segura.

También entre lo sucedido pesan los casos puntuales. De tal manera, los vehículos automotores registraron un alza del 59 por ciento, que está directamente relacionada con el éxito exportador de Sofasa, cuyos carros Renault llegan a más destinos en América Latina. Esa circunstancia particular, le mejora la cara al negocio automotor, cuyas ventas internas continúan deprimidas.

Mención aparte merece también la controvertida Reficar. Más allá de lo que costó el que es, de hecho, el proyecto industrial más ambicioso en la historia de Colombia, su peso en el sector es innegable, pues más de la mitad de la mejora vista le es atribuible a la refinería cartagenera. Es de esperar que en los meses que vienen esa influencia sea aún más notoria, pues la capacidad de procesamiento supera ya los 130.000 barriles diarios de petróleo, y más temprano que tarde se debería llegar a la meta establecida de 165.000.

Por cuenta de todo lo anterior, las expectativas para lo que queda del año son buenas. El Gobierno confía en que el crecimiento manufacturero en el 2016 sea del 8 por ciento, convirtiendo al sector en el líder de la economía.

Sin embargo, los aguafiestas señalan que la reactivación dista de ser uniforme. De los 39 segmentos analizados por el Dane, 15 todavía permanecen en rojo, incluyendo la hilatura, las carrocerías o los aparatos y equipos eléctricos.

Aparte de lo anterior, están las preocupaciones sobre la demanda interna. Ayer también se informó que las ventas del comercio subieron apenas 2,2 por ciento en enero, aunque si se excluyen los combustibles y los vehículos, el dato sube a 5,4 por ciento. En consecuencia, hay que cruzar los dedos para que el consumo se mantenga saludable, porque ahí está la clave de que las cosas salgan mejor de lo esperado en lo que queda del año.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

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