Ricardo Ávila
editorial

El reloj marca la hora

El tic-tac de una bomba de tiempo se deja escuchar, de manera angustiosa, en el Caribe colombiano.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
agosto 02 de 2016
2016-08-02 10:34 p.m.
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El tic-tac de una bomba de tiempo se deja escuchar, de manera angustiosa, en el Caribe colombiano. Es el reloj que marca cómo se agotan los días para una solución a la crisis del servicio de energía eléctrica que Electricaribe, propiedad de la multinacional española Gas Natural-Fenosa presta en los departamentos del norte del país.

Los cortes en el fluido son casi diarios y promedian 90 horas al año, el doble del indicador nacional. A esto hay que agregar cambios en el voltaje que dañan aparatos domésticos, redes y transformadores en mal estado –que son un peligro para la gente– y recurrentes problemas con la facturación, con grave perjuicio para quienes viven y trabajan en la región. Agrava el panorama una cultura del no pago, que Electricaribe no ha podido superar y que sí lo hicieron otras empresas de la zona como la Triple A, encargada del servicio de acueducto en Barranquilla y sus alrededores.

Estas dificultades son un pesadísimo lastre para el desarrollo de la región, pues son muchos los inversionistas que la piensan dos veces antes de exponer su capital en una zona con un servicio de energía que suma a su inestabilidad ser uno de los más costosos del país. Que esto ocurra justo cuando las ciudades del Caribe –en tiempos de apertura comercial– pueden resultar muy atractivas para los inversionistas, tiene todos los ingredientes de una oportunidad perdida.

Muchas de las industrias de mayor tamaño han optado por desconectarse de Electricaribe y acceder de manera directa a Transelca, transportadora regional filial de ISA. Pero esa posibilidad que la ley les otorga y que las salva del inestable servicio, es un duro golpe a las finanzas de Electricaribe, que está perdiendo, por esa vía, la crema del mercado.

Los mandatarios de la región se han movilizado para exigir al Gobierno Nacional una solución, teniendo en cuenta que los atrasos en los giros que el Ministerio de Hacienda debe hacer para cubrir los subsidios a la energía social, convierten a la administración central en responsable de una parte de la crisis. Los congresistas también han actuado. Ayer mismo, por citación del representante a la Cámara del Atlántico, Mauricio Gómez, se llevó a cabo un debate en la Comisión Tercera que mostró la gravedad de la situación.
Claro que los incumplimientos del Gobierno no eximen de culpa a Electricaribe, acusada de no combatir, de manera eficaz, el robo de energía, y de actuar con lentitud en cuanto a las urgentes inversiones que hay que hacer para modernizar la red.

Un reciente informe de la Contraloría apunta el dedo hacia la compañía en un asunto mucho más grave: sostiene que Electricaribe no ha hecho las inversiones debidas con los recursos del Programa de Normalización Eléctrica (Prone), que ha recibido del Gobierno Nacional y, más delicado aún, que esos fondos no están en las fiducias en las cuales Electricaribe dice que se encuentran.

El Ministerio de Minas ha salido a defender a la empresa, con el argumento de que la Contraloría se equivocó en la forma como arqueó esos dineros y esas fiducias. Sea como sea, el debate le ha echado más gasolina al fuego: la discusión involucra más de 130 mil millones de pesos.

La más reciente señal de alarma son las declaraciones de Amylkar Acosta, presidente de la Federación de Departamentos. Acosta, ministro de Minas en el primer mandato del presidente Juan Manuel Santos, advirtió que las deudas de Electricaribe con la banca suman más de 2 billones de pesos, con vencimientos que, en 70 por ciento, son para el 2016 y el 2017. El exministro asegura que a Electricaribe se le agota la caja y la región está ad portas de un apagón general.

El asunto es delicadísimo y el Gobierno Nacional debe intervenir a la mayor brevedad para fijar no solo paños de agua tibia, sino soluciones definitivas que eviten que la bomba de tiempo estalle.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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