Ricardo Ávila
editorial

Es mejor por arriba

El reporte inicial de una firma francesa sobre el metro de Bogotá dejaría en claro que la opción elevada es la que más conviene.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
agosto 23 de 2016
2016-08-23 09:45 p.m.
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Para los habitantes de una ciudad que viene escuchando, desde hace más de medio siglo, el anuncio de que el metro de Bogotá será construido, es fácil reaccionar con escepticismo a la ratificación que hizo el Gobierno nacional, el lunes pasado, de los 9,65 billones que aportará para sacar adelante el proyecto. Esa suma, combinada con los 4,1 billones del Distrito Capital, permitiría no solo que la iniciativa sea una realidad a comienzos de la década próxima, sino que el dinero alcance para la ampliación de Transmilenio.

Así se desprende del reporte que entregó, en días recientes, la firma francesa Systra, que se describe como un grupo de consultoría e ingeniería líder mundial en la concepción de infraestructuras de este tipo. La compañía en cuestión fue contratada por la Financiera de Desarrollo Nacional, con el fin de examinar la viabilidad del tema, a la luz de las observaciones que al plan inicial de Gustavo Petro hizo la administración de Enrique Peñalosa.

Aunque los detalles del estudio no se conocen todavía, las conclusiones empezaron a ser divulgadas y apuntan a que la idea de un tren metropolitano elevado tiene ventajas frente a la de uno subterráneo. Es verdad que el dinero no lo es todo en la vida, pero un poderoso argumento es que la propuesta del actual inquilino del Palacio Liévano representaría un ahorro de hasta 145.000 millones de pesos por kilómetro. Si la opción de ir sobre la superficie se acaba imponiendo, las economías en la inversión serían de 4,4 billones de pesos.

No menos importante es que los costos de operación y mantenimiento serían hasta 25 por ciento menos, bajo este escenario. Los motivos son personal, consumo de electricidad, reemplazo de elementos de vía, vida útil del material rodante y equipamiento en las estaciones. Bajar el punto de equilibrio es fundamental, sobre todo cuando se tiene en cuenta que la tarifa difícilmente alcanza al punto de equilibrio, y que serían necesarias transferencias que impactarían a las arcas distritales.

Por otro lado, está el tema de la construcción. Systra sostiene que se evitaría la generación de cuatro millones de metros cúbicos de escombros, que equivalen a 222.000 viajes de volquetas de alta capacidad de carga. También es clave minimizar el riesgo sobre los cronogramas que se podrían incumplir fácilmente, dadas las características del suelo sabanero. Ejemplos como los vividos en Barcelona, o Ciudad de México, en épocas recientes, muestran que sobrepasar las cuentas iniciales cuando se hacen túneles es más usual de lo que se cree.

En cuanto a tiempo de construcción, el informe habla de 15 meses menos. Una vez los vagones estén rodando, las vibraciones que se sentirían serían menores que en la opción subterránea, lo cual reduciría el impacto sobre los predios cercanos. A lo anterior hay que agregar los niveles de ruido, que bajarían en 13 decibeles.

Igual de interesante es la posibilidad de liderar una vasta renovación urbana, en la medida en que el trazado mantenga los más altos estándares de diseño e iluminación para quienes transitan por debajo de los pasos elevados. El gran reto aquí es usar mecanismos como las Asociaciones Público Privadas para aprovechar el potencial comercial de las estaciones, dado el alto volumen de personas que pasan por ellas, como el desarrollo de proyectos de oficinas y de vivienda en la vecindad de las mismas.

Finalmente, es atractiva la posibilidad de no tener que ‘raspar la olla’ si ocurren imprevistos. En comparación con las sumas originales, cuyo margen de error es limitado, aquí hay la posibilidad de hacer ajustes e impulsar la expansión de Transmilenio, que mueve más gente y en un área más amplia. Como sucede en estos casos, habrá tiempo para mirar las afirmaciones de Systra con lupa, pero el mensaje inicial es que las cosas pintan bien. Ojalá eso sirva para que el anhelo del metro bogotano se convierta en realidad, cuanto antes.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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