Ricardo Ávila
brújula

El oráculo de la tasa

La inflación no es un dolor de cabeza inminente, pero propios y extraños coinciden en que prolongar el estado de cosas actual haría más daño que bien.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
agosto 29 de 2016
2016-08-29 08:08 a.m.
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Probablemente, muy poca gente sabría de la existencia de un lugar llamado Jackson Hole -un valle al lado de las montañas rocosas en Estados Unidos-, de no ser porque el sitio alberga cada año a los banqueros centrales de las principales economías del mundo. El punto fue elegido por Paul Volcker, el entonces presidente del Banco de la Reserva Federal en 1982, quien era un gran aficionado a la pesca de trucha con mosca.

Y fue allí, en ese remoto sitio de Wyoming, que los ojos de los inversionistas se dirigieron el viernes, por cuenta del discurso que pronunció la actual cabeza de la entidad, Janet Yellen. Se trataba de buscar alguna señal tendiente a cuándo vendrá un reajuste en las tasas de interés que controla la institución.

Tal como ha sido la norma en épocas recientes, los analistas trataron de sacar conclusiones con base en unas pocas frases. "Los argumentos se han reforzado durante los últimos meses", dijo la cabeza de la autoridad monetaria norteamericana, lo cual fue interpretado como una indicación de que un reajuste o dos tendrán lugar este año.

Aunque para la mayoría de los mortales esos mensajes crípticos poco importan, para quienes mueven capitales que se tasan en cientos de miles de millones de dólares, anticiparse a un alza puede generar enormes utilidades. El motivo es que la rentabilidad relativa de alternativas como las acciones sufriría frente a la de los bonos, y quien primero salte de un lado a otro, pega dos veces.

El lío es que una apuesta equivocada sale costosa, y hay dos citas de la Reserva Federal en el horizonte: una en septiembre y otra en diciembre. Desde el punto de vista técnico, hay argumentos para elevar el costo del dinero, que se mantiene en niveles históricamente bajos, pues la economía de Estados Unidos anda a un ritmo aceptable. La inflación no es un dolor de cabeza inminente, pero propios y extraños coinciden en que prolongar el estado de cosas actual haría más daño que bien.

Sin embargo, no faltan quienes recuerdan que la política importa en estas determinaciones. Encarecer el costo de los créditos, antes de las elecciones que disputarán Hillary Clinton y Donald Trump, pueden alterar el escenario. Por tal motivo, unos y otros hicieron cuentas, y las bolsas reaccionaron de forma diversa, pues lo único seguro, por ahora, es la incertidumbre.

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