Ricardo Ávila

Ese negocio no se puede

A primera vista, la decisión que anunció la administración Trump sobre Venezuela se parece a otras adoptadas para ponerle presión al régimen bolivariano.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
agosto 27 de 2017
2017-08-27 07:05 p.m.
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A primera vista, la decisión que anunció el viernes la administración Trump sobre Venezuela se parece a otras adoptadas para ponerle presión al régimen bolivariano. Sin embargo, los conocedores reconocen el giro de Washington, pues si antes las sanciones castigaban a las figuras del chavismo a título individual, ahora lo que se limita es la capacidad de Caracas de moverse en el mercado financiero internacional.

La prohibición a los bancos norteamericanos de adquirir bonos o acciones emitidos de manera directa o indirecta por la nación vecina sirve para cerrar la puerta a una fuente de divisas importante. Hace unos meses Goldman Sachs fue objeto de múltiples críticas cuando adquirió 2.800 millones de dólares en títulos emitidos por PDVSA y que estaban en poder del banco central venezolano.

Desde el punto de vista de la mera rentabilidad, el negocio parecía justificable, pues a pesar de las inmensas dificultades que enfrenta, el gobierno de Nicolás Maduro sigue honrando sus obligaciones. El debate, sin embargo, es de orden moral, ya que lucrarse y entregarle recursos a una dictadura de facto entra en el terreno del ‘no todo vale’. A raíz de ese hecho, Credit Suisse les prohibió a sus ejecutivos abstenerse de negociar papeles de la República Bolivariana.

No obstante, la determinación del Tesoro estadounidense formaliza esa censura. Es cierto que sobre el papel, Venezuela puede ir a otros mercados con el fin de conseguir los fondos que desesperadamente requiere, pero un inversionista serio lo pensará dos veces ahora.

Y es que a pesar de que el precio de los bonos venezolanos subió la semana pasada –pues la expectativa era de castigos mayores– muchos cuestionan su legitimidad, un argumento que podría ser usado por un gobierno de transición para no reconocer ciertas acreencias. En cualquier caso, propios y extraños creen que una moratoria de lo que ya está en circulación viene, aunque la discusión es si sucederá este o el próximo año.

Desde otras orillas hay los que sostienen que un menor volumen de dólares se traducirá en más escasez, golpeando todavía más a la población. Eso es cierto, pero no es lo mismo que suspender las compras de petróleo, una medida radical que le daría excusa a Maduro para seguir en el poder. Aún así, falta ver si la estrategia sirve para que regrese la democracia, más temprano que tarde.

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