Ricardo Ávila
BRÚJULA

La que no se pierde

La gran incógnita tiene que ver con la reforma tributaria, cuyo texto se debería conocer en unas tres semanas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 18 de 2016
2016-09-18 05:18 p.m.
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Las señales que muestran que la desaceleración de la economía colombiana continúa van en aumento, pero al menos en un aspecto comienza a verse una mejoría. Ese es el caso del Índice de Confianza del Consumidor que elabora Fedesarrollo, el cual mostró un avance sensible en agosto, después de experimentar un notable bache a comienzos del año y un tropezón importante en julio.

A pesar de que el balance de respuestas todavía evidencia un saldo negativo y el contraste con lo observado en la misma época del 2015 es grande, el cambio de tendencia es importante. La razón es que tanto el presente como el futuro comienzan a ser vistos con un lente un poco menos oscuro, algo fundamental en un país en el cual la demanda interna es determinante para el crecimiento.

Para comenzar, el índice de condiciones económicas sugiere que la impresión pesimista sobre la realidad del hogar desciende. Aun así, la gente no considera que este es un buen momento para adquirir electrodomésticos, algo que viene siendo la constante desde cuando empezó a despegar el valor del dólar.

Más llamativo tal vez es que el índice de expectativas subió con fuerza y ahora se encuentra muy cerca del nivel de equilibrio, tras haber permanecido en rojo varios meses. Todavía una proporción mayoritaria de los encuestados en las cinco ciudades más grandes piensa que dentro de un año a su familia le estará yendo mejor económicamente.

En cuanto al país, las apuestas son de otra índole, aunque al menos los datos son similares a los de 12 meses atrás. No obstante, se mantiene la dicotomía vista, en el sentido de que las personas son mucho más positivas con respecto a su situación personal que a la nacional.

Aun así, lo destacable es que la parte más difícil en materia de confianza parece haber quedado atrás. Tras un arranque de año complejo, la calma retorna de manera gradual, si bien queda mucho camino por recorrer a la hora de volver a los números de unos años atrás.

Es posible que esa mejoría se traduzca en un consumo más vigoroso, sobre todo si la inflación empieza a bajar y las tasas de interés siguen el mismo camino. La gran incógnita tiene que ver con la reforma tributaria, cuyo texto se debería conocer en unas tres semanas y que puede caerle como un balde de agua fría a la opinión, que con sus calificativos demuestra una vez más que en el país la esperanza es lo último que se pierde.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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