Ricardo Ávila
Brújula

Mejor, con IVA y todo

Es de esperar que las expectativas sobre el comportamiento de los precios en el futuro cercano se apacigüen.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 05 de 2017
2017-02-05 05:05 p.m.
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Que la cuesta de enero existe, es algo que no tiene discusión en Colombia. El comienzo de un nuevo año siempre viene acompañado de reajustes en el valor de un gran conjunto de bienes y servicios, que impactan directamente el poder adquisitivo de las familias.

Aparte de esa circunstancia estacional, la primera medición del 2017 del Índice de Precios al Consumidor tenía un complemento adicional. La entrada en vigor de la reforma tributaria y el aumento del IVA al 19 por ciento, también estaban en las cuentas de los analistas.

Es verdad que el efecto del reajuste fue gradual, en la medida en que los almacenes salían de los inventarios adquiridos con un gravamen menor. Pero en contra de la creencia, el apretón comenzó a verse desde el primero de enero, más allá de que el periodo de transición hubiera concluido la semana pasada.

Así las cosas, más de un experto recibió con alivio el parte entregado por el Dane al mediodía del sábado. Según la entidad, la inflación en enero apenas superó el 1 por ciento, tres décimas de punto porcentual menos que en igual periodo del 2016.

Como consecuencia, la pendiente de la carestía se hizo menos empinada. El acumulado de los últimos 12 meses se ubicó en 5,5 por ciento, un guarismo que todavía está por encima de los parámetros establecidos por el Banco de la República, pero que sigue mostrando una clara tendencia a la moderación.

El dato, a decir verdad, estaba dentro de las cuentas de los especialistas. No obstante, la confirmación oficial era clave para demostrar que el ritmo de las alzas sigue disminuyendo, a pesar de los mayores impuestos y el reajuste del salario mínimo decretado en diciembre.

Es de esperar que, por cuenta de lo ocurrido, las expectativas sobre el comportamiento de los precios en el futuro cercano se apacigüen. Si eso es así, el Emisor tendrá un margen de maniobra mucho más amplio a la hora de decidir –en su sesión de febrero– un nuevo recorte a la tasa de interés que les cobra a las entidades financieras por darles liquidez temporal.

Un menor costo del dinero le ayudaría a la economía a avanzar un poco más rápido, gracias al alivio que sentirían los usuarios del crédito. La rebaja no está garantizada, pero una inflación más baja ayuda a tomar una decisión de ese orden más temprano que tarde.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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