Ricardo Ávila
brújula

No bajar la guardia

Colombia volvió a dejar en claro sus avances frente a la erradicación de la pobreza. Las cosas han mejorado para millones de hogares en el país.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
octubre 17 de 2016
2016-10-17 06:21 p.m.
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Con ocasión del Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza, conmemorado este domingo bajo el auspicio de las Naciones Unidas, Colombia volvió a dejar en claro sus avances en este frente. Tanto la medición del indicador desde el punto de vista de los ingresos, como el uso de un enfoque multidimensional, desarrollado en la Universidad de Oxford, confirman que las cosas han mejorado para millones de hogares en el país.

Los datos más recientes, que corresponden al 2015, así lo confirman. En el caso de lo que se conoce como pobreza monetaria, el índice muestra que 27,8 por ciento de los ciudadanos se encuentran en esa condición, un nivel que ligeramente se ubica por debajo del promedio de América Latina. Con respecto a la multidimensional –que sale de la mirada a 15 parámetros distintos–, el valor es de 20,2 por ciento.

No obstante, los eventos de este año abren más de un interrogante con relación a la posibilidad de consolidar el camino recorrido en los últimos tiempos. Para comenzar, el aumento de la inflación, que supera todavía con creces los límites establecidos por el Banco de la República, golpea el poder adquisitivo de las familias.

Adicionalmente, el comportamiento del desempleo es motivo de inquietud, pues a pesar de que la población ocupada en agosto superó la cifra registrada 12 meses atrás, la dinámica de creación de nuevos puestos de trabajo se ha reducido sensiblemente.
Quienes conocen de estos asuntos insisten en que la mejor manera de erradicar la pobreza es a través de un mercado laboral vigoroso.

Ese requisito no es fácil de cumplir a la luz de la desaceleración de la economía, cuyo ritmo escasamente supera el 2 por ciento anual. En el mejor de los casos, lo deseable sería mantenerse, pero eso aún está por verse.

Para que el impacto no sea mayor, resultan clave los programas de apoyo de origen gubernamental, los cuales se concentran en transferencias monetarias condicionadas.
El programa más conocido de todos es Familias en Acción, que consiste en el pago de un estipendio para asegurar que los padres envíen a sus hijos a estudiar, pero no es el único.

Con el viento en contra, lo importante ahora es no sacrificar el terreno ganado. El ejemplo de Brasil, en donde se advierte un retroceso, muestra que este es un asunto en el cual las autoridades no pueden bajar la guardia.

ricavi@portafolio.co
@ricavilapinto

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