Ricardo Ávila
brújula

No solo una ‘palmadita’

Lo destacable de lo anunciado por la calificadora Fitch es que el país pasó de una calificación negativa a estable.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
marzo 12 de 2017
2017-03-12 02:20 p.m.
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El júbilo con el cual el Ministerio de Hacienda celebró el viernes un comunicado de prensa emitido por la firma calificadora de riesgo Fitch fue notorio. Aunque para la mayoría de la opinión el tema de la nota asignada a los bonos de deuda pública por una firma estadounidense es difícil de entender, quienes se mueven en el mundo de las finanzas no pasaron por alto el pronunciamiento.

La razón no es que vayamos a tener un escalón más alto, pues seguimos en el BBB de antes. Dicho nivel le garantiza al país el grado de inversión, el mismo exigido por los inversionistas más conservadores para comprar papeles. Lo destacable es que la perspectiva de esa calificación pasó de negativa a estable, algo que equivale al retiro de una matrícula condicional que podía llevar a un recorte cercano en la misma.

El haberse quitado el preaviso es consecuencia de tres factores, que disminuyen los desequilibrios económicos existentes. El primero es un déficit en las cuentas externas que ha bajado con mayor velocidad que la prevista. En segundo término, una mejora en la sostenibilidad fiscal, debido a la reforma tributaria aprobada en diciembre. También se destaca la caída en la tasa de inflación, que llegó a ser del 9 por ciento en julio y ahora apenas supera el 5 por ciento.

Todo lo anterior sugiere que Colombia está haciendo la tarea en medio de realidades complejas. Adicionalmente, Fitch destaca que el proceso de paz con las Farc podría conducir eventualmente a un aumento en la confianza y a montos de inversión más elevados.

Lo anterior no quiere decir que hayamos recibido un cheque en blanco. La firma calificadora señala que la nota actual puede bajar si el saldo en rojo en las cuentas estatales no disminuye más, o si la deuda pública mantiene su senda ascendente. Un mayor desajuste externo, o un crecimiento económico pobre, también nos podrían costar.

No obstante, mientras los peligros no se materialicen, conservaremos el mismo peldaño. El mensaje reconoce que la recompensa de haberse tragado la amarga píldora de la tributaria se traduce en un ‘rating’ bueno, dadas las circunstancias y el entorno. Más que una palmadita en la espalda, lo importante es que el costo de la deuda gubernamental seguirá siendo relativamente bajo, con el cual el Ejecutivo tiene cómo decir que tanto sacrificio no fue en vano.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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