Ricardo Ávila
retrospectiva

Un mal arranque

Otra vez los analistas volvieron a ser sorprendidos durante la semana por datos que confirman la debilidad de la economía colombiana.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
julio 14 de 2017
2017-07-14 07:49 p.m.
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Otra vez los analistas volvieron a ser sorprendidos durante la semana por datos que confirman la debilidad de la economía colombiana. Debido a ello, cobran credibilidad los recortes en los pronósticos de crecimiento para el 2017, que ahora se ubican entre 1,5 y 2 por ciento, bien por debajo de los números que se mencionaban en enero.

La seguidilla de malas nuevas comenzó con el reporte de la producción de concreto mezclado, que cayó casi 10 por ciento en mayo, lo cual demuestra que la reactivación de la actividad constructora no llega todavía. Las perspectivas tampoco son mejores, pues, en lo que atañe al ramo edificador, las señales inquietan: el área total licenciada para vivienda y otros destinos, bajó 22 por ciento durante el periodo mencionado.

Los malos síntomas siguieron con la industria, que tuvo un saldo en rojo. Esta vez la explicación no depende de factores puntuales como una temporada de vacaciones, sino la falta de dinámica de múltiples segmentos que llevaron a una contracción del 0,6 por ciento en las manufacturas, cuyos índices están abajo de los alcanzados dos años atrás.

Más llamativo, tal vez, resultó ser el tropezón del comercio, pues la esperanza era de un aumento en las ventas, gracias al retroceso de la inflación, o cierto avance en los despachos de vehículos. Sin embargo, lo que tuvo lugar fue una disminución en la facturación real, del 0,5 por ciento. Segmentos como repuestos o artículos de ferretería, experimentaron una debilidad inesperada.

Debido a circunstancias como las mencionadas, los acumulados en los que va el año muestran un deterioro innegable. El anhelo de que la segunda mitad del 2017 sirva para enmendar la plana, recuperar el camino perdido y acabar el ejercicio con ganancias, así sean modestas, implicará un esfuerzo considerable. Habrá que esperar a ver si, en este caso, un buen final borra el desagradable sabor que deja en la boca, y que solo puede calificarse como un mal comienzo.

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