Ricardo Ávila
Opinión

Riesgo político al alza

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
marzo 02 de 2016
2016-03-02 12:30 a.m.
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En los últimos días, se han oscurecido las perspectivas de la economía colombiana. El reporte entregado por el Dane, relativo a la marcha del desempleo en enero, se combina con un creciente pesimismo en la opinión con respecto la situación del país, tal como lo dejó en claro ayer la encuesta de Gallup. Si bien la presión sobre la tasa de cambio ha disminuido y los índices bursátiles van hacia arriba, los ceños fruncidos parecen aumentar.

En medio de tan complejas circunstancias, hay movimientos inquietantes en otros frentes, especialmente los de orden político. Un eventual deterioro en este terreno, puede entorpecer la toma de decisiones clave para mantener la credibilidad internacional, algo indispensable para una nación que registra un déficit considerable en sus cuentas externas y que requiere demostrar que la gobernabilidad permanece.

La primera alerta tiene que ver con la solidez de la Unidad Nacional, esa amalgama de partidos cercana a la Casa de Nariño. Aunque las tensiones entre bancadas forman parte usual del juego democrático, cada vez más saltan a la vista las antipatías, que comienzan a incluir codazos y zancadillas.

No de otra manera puede calificarse la disputa entre los liberales y Cambio Radical, cuyo fundador es el vicepresidente Germán Vargas Lleras. La ciudadanía ha sido testigo de un cruce de espadas, que incluyó descalificaciones y emplazamientos, comenzando por los hechos al Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

Más allá de la controversia, es evidente que la pelea forma parte de las escaramuzas con miras a las elecciones presidenciales del 2018. Desde hace rato, la colectividad de la bandera roja piensa que la cartas están marcadas en favor del número dos de Santos y hace lo que está a su alcance para ponerlo contra la pared, incluyendo relevar su ambivalencia respecto al proceso de paz.

Alguien podría decir que esa actitud es legítima. El problema es que aumenta el peligro de una fractura interna, justo cuando el Gobierno se ve debilitado, debido a su impopularidad, y está obligado a conservar sus mayorías en el Congreso. De lo contrario, el paso de incisivas polémicas como la reforma tributaria quedará en veremos, pues la brecha con la oposición no hace más que aumentar.

Así quedó demostrado tras la orden de captura que cobijó al ganadero Santiago Uribe Vélez, por cuenta de una controvertida determinación de la Fiscalía. Sin entrar a evaluar los méritos de la decisión del ente acusador, la fuerte reacción de algunos parlamentarios del Centro Democrático causa mucha inquietud, pues, aparte de poner en tela de juicio las garantías con que cuentan los contradictores del Gobierno, hay un inquietante llamado a la rebeldía.

Todo lo anterior no hace más que agitar aguas que ya están muy revueltas. Justo cuando existe la posibilidad real de llevar a feliz término la negociación con las Farc en La Habana, el clima interno se deteriora todavía más, pues la polarización está a la orden del día. Tal ambiente es pernicioso para la inversión y el consumo, y pesa negativamente en las posibilidades de una economía a la cual le hace falta tomar un segundo aire.

Por tal motivo, sería deseable que los contradictores depongan sus deferencias más temprano que tarde. En lo que atañe al Ejecutivo, es responsabilidad de la Casa de Nariño exigirles compostura a sus aliados, ya que a nadie le conviene bambolear una canoa que hace agua y cuyo hundimiento dejaría solo náufragos.

A su vez, el expresidente Álvaro Uribe debe reaccionar con mayor frialdad, sin poner en entredicho la validez de instituciones que alguna vez juró defender y respetar. La pugnacidad solamente les conviene a los extremistas, que registran la inmadurez de una dirigencia que parece haber perdido el norte del bien común, debido a sus rencillas particulares. Y si la temperatura no disminuye, el riesgo político nos acabará pasando una onerosa cuenta de cobro.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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