Ricardo Ávila
brújula

Sin consenso a la vista

El 2017 fue un año malo para la industria y el comercio, debido a la falta de dinámica de la demanda interna, lo cual lleva a más de un empresario a señalar que el palo no está para cucharas. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 17 de 2017
2017-12-17 12:55 p.m.
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A medida que pasan los días, aumentan las probabilidades de que el nuevo nivel de salario mínimo sea fijado por decreto en los últimos días de diciembre. El motivo es que las posiciones entre sector privado y trabajadores todavía muestran una brecha amplia entre lo que plantean unos y otros, por lo cual es muy posible que al Ejecutivo le corresponda fijar la remuneración mensual que empezaría a ser efectiva a partir del primero de enero que viene. La semana pasada no faltó quien recordara la letra del bolero que afirma que “la distancia entre los dos, es grande”.

Una falta de consenso no se sale de la norma histórica. En los últimos 20 años tan solo se ha llegado a un acuerdo en un puñado de oportunidades, cuando se han mezclado condiciones económicas más favorables, junto con el ánimo de ganar puntos ante la ciudadanía y el razonamiento de que hay maneras de ayudarle al consumo de las familias.

Y si bien en la presente ocasión los dos últimos objetivos continúan presentes, lo que no anda bien es el crecimiento. El 2017 fue un año malo para la industria y el comercio, debido a la falta de dinámica de la demanda interna, lo cual lleva a más de un empresario a señalar que el palo no está para cucharas. Las encuestas que hacen la Andi y Fedesarrollo hablan de expectativas a la baja y cautela en las decisiones.

Adicionalmente, la estrechez de las finanzas públicas limita de manera notoria el margen de maniobra del Gobierno. El motivo central es que el reajuste del mínimo afecta el pago de las pensiones, pues una sentencia de la Corte establece que ninguna mesada puede estar por debajo de ese nivel. Debido a ello, las transferencias que recibe Colpensiones del presupuesto se ven determinadas por lo que pase con el salario.

De tal manera, un aumento generoso limita la capacidad de maniobra de una tesorería que sufre por escasez de recursos. Ese es el motivo por el cual es mucho más factible que el incremento final esté más cerca del 5,1 por ciento que proponen los gremios que del 9 por ciento que defienden los sindicatos.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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