Ricardo Ávila
Opinión

Sin margen de error

Recortar el atraso que Colombia tiene en materia de vías terciarias tiene lógica, pero hacer las cosas bien será todo un reto.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 20 de 2017
2017-02-20 10:10 p.m.
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Putumayo fue el lugar escogido ayer por Juan Manuel Santos para hacer el anuncio sobre la iniciativa más ambiciosa de la última parte de su administración. Acompañado del Gobernador del departamento, el mandatario anunció la firma de un decreto reglamentario por parte de Planeación Nacional, el cual constituye la primera etapa del programa de adecuación de vías terciarias que busca beneficiar a todos los municipios, a lo largo y ancho del país.

La parte inicial de la estrategia se enfocará en 51 municipios en antiguas zonas de conflicto y busca intervenir 2.550 kilómetros. Buena proporción de los trabajos se concentrarán en labores de mantenimiento, las cuales incluyen cunetas o limpieza de desagües.

También se harán intervenciones duraderas en puntos críticos, lo cual comprende la instalación de placa huella o suelo cemento, con el fin de superar cuellos de botella que aparecen sobre todo en los meses de invierno. Los recursos usados ascenderán a 60.000 millones de pesos, que están en el Fondo Nacional de Regalías, en liquidación.
Acto seguido el turno será para otras 136 poblaciones incluidas dentro de las zonas de influencia de los programas de posconflicto. Aquí, la meta comprende 6.800 kilómetros, incluyendo 226 en los cuales habría obras de mayor complejidad. El presupuesto en este caso será de 160.000 millones de pesos provenientes del fondo de ciencia y tecnología, nutrido por el nuevo esquema de regalías, cuya destinación será cambiada una vez reciba la luz verde del Congreso.

'El desafío estará concentrado en la gerencia del programa de construcción, con el fin de que el dinero no se despilfarre'.

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El billón largo adicional, que cobijará a las 914 cabeceras restantes, tendrá la misma fuente. Los dineros quedarán a cargo de las gobernaciones, que serían las delegadas para priorizar las carreteras objeto de los arreglos.

Que hay que meterle el diente al problema, es algo que no tiene discusión. Un documento Conpes, aprobado en abril del 2016, habló de 142.284 kilómetros en la red de vías terciarias, de los cuales la inmensa mayoría es de mala calidad, aunque no existe una evaluación precisa al respecto.

Cuando se mira el desafío del atraso de las zonas rurales, la falta de infraestructura adecuada encabeza la lista de las necesidades. Centenares de trochas se vuelven impasables cuando llega la temporada de lluvias, lo cual impide que los campesinos puedan sacar sus productos a tiempo, algo que encarece sustancialmente el transporte.
Puesto de otra manera, el combate a la pobreza, o el aprovechamiento del potencial agropecuario del país, pasan obligatoriamente por contar con carreteables decentes. Es verdad que el asunto forma parte de los acuerdos alcanzados con las Farc, pero las urgencias van mucho más allá.

Cerrar la brecha existente va a requerir del esfuerzo sostenido de varias administraciones. Planeación Nacional habla de 40 billones de pesos de hoy, que no es una cifra menor.

Debido a ello, es importante haber encontrado la fuente de la cuota inicial. Sin desconocer que el objetivo de reservarle recursos a la innovación era encomiable, los proyectos presentados eran escasos con lo cual la plata empezó a acumularse hasta llegar a los 1,5 billones de pesos. Aplicando el refrán según el cual ‘lo mejor es enemigo de lo bueno’, suena lógico aprovechar ese ahorro involuntario para empezar a recorrer el camino del mejoramiento vial.

El desafío estará concentrado en la gerencia del programa para que el dinero no se despilfarre. Con el fin de evitar prácticas abominables como entregar presupuestos a dedo, esta se vez se utilizarán contratos tipo e interventorías fuertes.

Aun así, supervisar que las cosas se hagan bien será una tarea titánica. Recorrer la curva de aprendizaje es indispensable, pero también lo es que no se cometan errores o abusos. En las actuales circunstancias, en las que la población desconfía de las iniciativas públicas, no hay margen para equivocarse.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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