Ricardo Ávila
retrospectiva

Una cifra y dos caras

La locomotora de la infraestructura requiere moverse más rápido, mientras se mantienen las esperanzas en el crecimiento de la minería.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 27 de 2017
2017-01-27 06:21 p.m.
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No era poca la expectativa de los analistas con respecto a los datos sobre el comportamiento del empleo en Colombia al cierre del 2016. A pesar de la desaceleración de los últimos meses, la esperanza era de un retroceso manejable para un país cuya economía depende de que más personas tengan un trabajo y, por ende, capacidad de consumo.

En tal sentido, las cifras entregadas por el Dane ayer son aceptables, pero no buenas. Desde el punto de vista oficial, la noticia es que la población ocupada llegó a un nuevo máximo histórico, al acercarse a los 22,5 millones de individuos en diciembre pasado.
Aunque el aumento es destacable, la verdad es que es el más tímido de los últimos años. Es incuestionable que la pobre dinámica de la actividad productiva se traduce en menos disponibilidad de plazas para ofrecer. Incluso no falta quien diga que el país se puede dar por bien servido ante lo ocurrido.

Adicionalmente, la comparación internacional nos favorece. En América Latina, el desempleo urbano habría subido en cerca de un punto y medio en el año que acaba de terminar, mientras que aquí se mantuvo prácticamente constante y todavía en un dígito.
Lo anterior, sin embargo, escasamente da para hacer una celebración.

Diferentes mediciones muestran que la presión continúa, pues la pérdida de ritmo de la demanda interna se traduce en menores oportunidades de empleo. Más de un experto pronostica que en el 2017 se podría dar un deterioro mayor, pues el sector privado entrará a revisar el tamaño de sus nóminas para ajustarlas a la realidad actual.

En consecuencia, es crucial que ciertas dinámicas se aceleren. La locomotora de la infraestructura requiere moverse más rápido, mientras se mantienen las esperanzas de que la minería y las inversiones petroleras proyectadas abran el apetito por mano de obra. Solo así se podría evitar un círculo vicioso de menores ventas y recortes de personal que sería, a todas luces, inconveniente.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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