Ricardo Ávila
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Una isla sin Fidel

Más de uno anhela que llegue la apertura política y que en La Habana se produzcan los cambios profundos que la comunidad internacional reclama. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 27 de 2016
2016-11-27 12:42 p.m.
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Era el último sobreviviente de la Guerra Fría. Para sus partidarios, un líder que supo liberar a su país del yugo estadounidense y que fue una piedra en el zapato de Washington durante más de medio siglo. Sus críticos, en cambio, opinan que se trató un dictador que suprimió cualquier muestra de disenso en Cuba y acabó empobreciendo a su país por cuenta de políticas equivocadas.

Sea como sea, lo cierto es que la muerte de Fidel Castro acaparó las primeras páginas en todos los periódicos del mundo. Así se hubiera retirado de la luz pública, dejándole los asuntos de la isla a su hermano Raúl, era considerado el padre de una revolución cercana a cumplir la seis décadas.

Tras su desaparición, la gran pregunta es lo que viene. Más de uno anhela que llegue la apertura política y que en La Habana se produzcan los cambios profundos que la mayoría de la comunidad internacional anhela y reclama.

No hay duda de que en el plano económico han tenido lugar transformaciones. A partir del 2006 se autorizaron reformas, gracias a las cuales medio millón de cubanos trabajan por su cuenta en pequeños negocios. Los cálculos afirman que el peso estatal en el Producto Interno Bruto es ahora menor a las tres cuartas partes y va en descenso.

A pesar de ello, la senda ha tenido tropiezos. Quienes saben cómo son las cosas dentro del régimen, sostienen que Fidel lideraba la resistencia a las modificaciones de fondo en el modelo, por lo cual su desaparición podría llevar a que el ritmo de innovaciones se acelere.

El problema es que la situación no es boyante. La debacle de la economía venezolana se tradujo en un recorte de la ayuda que, en otros momentos, acabó siendo fundamental para evitar volver a las épocas difíciles del periodo especial, tras el derrumbe de la Unión Soviética.

Como si lo anterior fuera poco, la distensión con Estados Unidos está en veremos tras el triunfo de Donald Trump. La línea dura del Partido Republicano desearía dar marcha atrás en la apertura reciente, aunque está por verse si el nuevo inquilino de la Casa Blanca opta por una postura más pragmática.

Por tal razón, Cuba se enfrenta a unos meses de incertidumbre. Puede ser que el mayor de los Castro estuviera alejado de la realidad y que el menor siga al mando, pero el vacío se va a sentir en una nación que se acerca cada vez más a una encrucijada sobre su destino.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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