Ricardo Ávila
Opinión

En vez de dorar la píldora

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Opinión
POR:
Ricardo Ávila
febrero 29 de 2016
2016-02-29 11:13 p.m.
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Siempre se pueden buscar maneras de endulzar una cucharada de jarabe amargo, pero esta necesitará de una buena dosis de azúcar. Algo así podría decirse del reporte que entregó el Dane este lunes, el cual muestra el comportamiento del mercado laboral durante el mes de enero en Colombia.

El resultado, para decirlo con claridad, no es bueno. Si bien a nivel nacional la población ocupada continuó aumentando, al acercarse a los 21,4 millones de personas, la tasa de desempleo subió muy por encima de los pronósticos de los analistas, hasta llegar al 11,9 por ciento, más de un punto porcentual por encima de lo visto en igual mes del año pasado.

"Hay que reconocer que tenemos un problema debido al mayor desempleo
y que ya es hora de adoptar medidas de choque"

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La explicación inicial es que tuvo lugar un inesperado crecimiento en la oferta de trabajadores, algo que se expresa en un parámetro que se conoce como la tasa de participación. Quienes saben de estos asuntos afirman que un salto como el observado no necesariamente es positivo, pues ante la percepción de una crisis, más gente de un mismo hogar sale a buscar oficio con el fin de evitar que los ingresos familiares caigan.

Más contundente, sin embargo, es el veredicto que sale de las 13 ciudades y áreas metropolitanas más grandes, en donde las cosas arrancaron muy mal. Y es que la desocupación en las principales capitales pasó del 11,8 al 14,1 por ciento, el peor dato desde el comienzo del 2011. Aparte de que el número de empleados se redujo en 1 por ciento, los que están buscando puesto y no lo consiguieron aumentaron su número en más de 20 por ciento.

Lo ocurrido debería entenderse como un sonoro campanazo de alerta. El motivo es que, hasta ahora, la economía colombiana se ha podido comportar mejor que las de la mayoría de sus vecinos, gracias a la relativa fortaleza de su demanda interna. En la medida en que más gente esté laborando, mayor será la capacidad de consumo, pero ahora la fórmula queda en veremos si en lugar de avanzar damos marcha atrás.

Al respecto, hay una razón puntual: Bogotá. Según se desprende del informe del Dane, dos terceras partes del incremento del desempleo en las urbes de mayor tamaño le corresponde a la capital de la República. Una descolgada del 20 por ciento en las plazas que genera la construcción, y otra del 11 por ciento en el transporte, son las principales responsables de lo sucedido.

Como si lo anterior fuera poco, en el trimestre comprendido entre noviembre y enero, los desocupados en el Distrito se dispararon en 41 por ciento. Un crecimiento de este tenor no solo es inusual, sino que es síntoma de una importante desaceleración, que exige respuestas cuanto antes.

"Dos terceras partes del salto en la tasa de desocupación en las principales urbes corresponden a lo ocurrido en Bogotá".

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En consecuencia, sería bueno que los responsables del tema en la administración Santos reconozcan que tenemos un problema. A nivel general, hay actividades que no van bien, comenzando por la industria, cuyo desempeño dista de ser el ideal, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas. Por su parte, el ramo edificador no toma aún un segundo aire, mientras que el desarrollo de la infraestructura parece ir más lento de lo planificado.

Y en lo que atañe a Bogotá, se requieren soluciones urgentes. Más allá de que la alcaldía de Gustavo Petro contribuyó a dañar el clima de negocios en la metrópoli, Enrique Peñalosa está obligado a poner en marcha planes de choque, incluyendo acabar con la incertidumbre que golpea al ramo edificador y siguiendo con las alianzas público privadas, que cumplirían el doble propósito de avanzar en materia vial y concretar proyectos de interés general, junto con la creación de nuevas plazas.

De no hacer nada tanto en el ámbito nacional como local, el dolor de cabeza de enero se puede convertir en una verdadera jaqueca. Por eso, hay que comenzar el tratamiento cuanto antes e impulsar las fuentes de empleo, algo que exige remedios efectivos y sirve más en estas circunstancias que seguir dorando la píldora.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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