Ricardo Gaitán
columnista

Trump vs. mano de obra migratoria

Si Trump se propone invertir millones de dólares en obras de ingeniería necesita lo que tanto ha utilizado para ser millonario: mano de obra barata.

Ricardo Gaitán
Opinión
POR:
Ricardo Gaitán
enero 12 de 2017
2017-01-12 08:03 a.m.
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La elección de Donald Trump es percibida por los inmigrantes como un resultado ominoso para su estabilidad y la consecución de su ‘Sueño Americano’. Las promesas de campaña, entre otras, de que si llegaba a la presidencia de Estados Unidos deportaría a los 11 millones de indocumentados que viven allí, y que además construiría un muro para separar las fronteras son más factibles de lo que anunció como candidato, pero: ¿qué tan realizables son ahora como Presidente constitucional?

Por otro lado, una de las pocas propuestas con respaldo tanto de republicanos como de demócratas es la implementación de un plan, a nivel nacional, de obras públicas en infraestructura. El nuevo habitante de la Casa Blanca se propone invertir miles de millones de dólares en modernizar aeropuertos, autopistas y otras obras de gran envergadura.

Pero ningún proyecto de infraestructura propuesto por Trump ha desatado tanta controversia como el muro fronterizo, que si lo sumamos a las obras civiles enunciadas, requiere, además de los recursos y la materia prima, una fuerza laboral de grandes proporciones, igual o superior a la mano de obra migratoria que pretende deportar y que potencialmente está disponible para que “EE. UU. vuelva a ser una potencia”.

Como todos sabemos, la mano de obra no calificada son aquellos trabajadores que desempeñan actividades cuya ejecución no requiere de estudios ni experiencia previa, como son los jornaleros o trabajadores que hacen las mismas tareas que los operarios, pero que como auxiliares de los mismos, al no haber alcanzado plena especialidad, están en el rango de trabajadores no calificados que son ocupados indistintamente y en gran número.

Otra ventaja que presenta este tipo de trabajadores para las economías fuertes, corresponde a los bajos costos que se pagan. El salario que recibe un trabajador blanco es superior 3 a 4 veces al que se paga al inmigrante del mismo rango (legal o ilegal), quien muchas veces recibe el dinero por debajo de la mesa. De hecho, el sistema económico mundial, especialmente el norteamericano, se alimenta de la mano de obra barata.

Un estudio de IHS Economics & Country Risk, sustentado en las propensiones demográficas y económicas de EE. UU., muestra que una de las opciones para que su economía se mantenga entre las más fuertes del planeta es dar cabida a la mano de obra migratoria que va en busca del ‘Sueño Americano’.

Algunos analistas económicos sostienen que Estados Unidos está ingresando en un período en el cual la fuerza de trabajo se reducirá drásticamente, debido a que una porción cada vez mayor de la generación de los baby boomers entrará en retiro. El estudio de IHS busca determinar el papel que jugarán los inmigrantes hispanos en este escenario.

La conclusión a la que llega la reconocida firma global especializada en análisis y prospectiva económica es que si la migración de los países latinoamericanos hacia EE. UU. se parara súbitamente la fuerza de trabajo del país no sería suficiente para garantizar un crecimiento sostenido de su economía en los próximos 20 años.

Si Donald Trump se propone invertir millones de dólares en grandes obras de ingeniería necesita lo que tanto ha utilizado para ser millonario: mano de obra barata, o simplemente trabajadores hispanos.

Ricardo Gaitán
Analista

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