Ricardo Rojas Parra

Bélgica

Ricardo Rojas Parra
Opinión
POR:
Ricardo Rojas Parra
enero 23 de 2015
2015-01-23 05:55 a.m.
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Las economías de la zona euro muestran un panorama positivo para el año 2015. Según el Fondo Monetario Internacional se proyecta en la zona euro un crecimiento del 1.8 %, que sería 0.4 puntos porcentuales más que lo que se esperaba para este año. Bajo este escenario los países de la región deben buscar políticas que impulsen la actividad económica y que permitan aumentar la confianza inversionista y el consumo de los hogares para darle estabilidad al crecimiento.

Particularmente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) ha señalado que Bélgica creció durante el 2014 a una tasa del 1 % y para el 2015 se espera que sea alrededor del 1.4 %, ubicándose ligeramente a un nivel inferior que el agregado europeo.

Con este posible resultado a finales del próximo año, es necesario que la política fiscal juegue un papel importante para lograr la estabilización luego de las secuelas que dejó la crisis. Más aún cuando la deuda pública consolidada como porcentaje del PIB creció 2 puntos porcentuales; según el Banco Central de Bélgica la deuda pasó de 104.5 % en el 2013 a 106.6 % en 2014.

Este nuevo panorama de las finanzas públicas del país belga viene acompañado de la tendencia hacia una política fiscal contractiva que se ha dado en la zona euro, aumentando el recaudo vía el impuesto anticipado sobre los ingresos profesionales, anticipos y activos financieros principalmente. Sin embargo, el aumento en la carga impositiva de los rubros, a causa del trabajo, han generado efectos sobre el consumo.

De hecho, analizando el índice de confianza al consumidor en el 2013 y el 2014, se aprecia una percepción negativa y cada vez más acentuada en el 2014, sobre todo a finales de año. Esta baja en la confianza viene explicada por cuatro componentes macro. Primero, la percepción negativa de una previsión de la capacidad de ahorro de los hogares, que se ha acentuado desde el mes de agosto.

Segundo, los pronósticos de la situación de los hogares vienen en declive desde octubre, mientras que a principios del año reportaban ser positivos. Tercero, el pronóstico de los hogares sobre la situación económica del país belga ha ido a la baja desde julio, sin embargo a nivel de percepción del desempleo, que es el cuarto componente, se ha ido reduciendo paulatinamente.

En esta bolsa de medidas de austeridad económica ha sido fuerte la paralización de la indexación salarial, puesto que dejaría en los bolsillos de los trabajadores menos dinero y por tanto su consumo se vería realmente reducido.

Teniendo en cuenta que los trabajadores han contado con que el Gobierno sea un apoyo en momentos críticos y por tanto se incrementen los ingresos y las prestaciones sociales cuando se encarece la vida, la noticia del fin de dicho apoyo genera malestar y poca confianza, que se ve claramente reflejada en el índice de confianza al consumidor.

El Gobierno belga debe ser muy estratégico en manejar las expectativas de la población que sirven de soporte para fortalecer los avances económicos en el país.

Ricardo Rojas Parra

Economista. Profesor universitario
riropa@gmail.com


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