Ricardo Rojas Parra

El cambio de modelo chino

Ricardo Rojas Parra
Opinión
POR:
Ricardo Rojas Parra
septiembre 23 de 2014
2014-09-23 02:22 a.m.
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China ha permeado la atención desde diferentes partes del mundo por mantener una economía dinámica que la sitúa como segunda potencia mundial. Ha sido tan influyente el auge alcanzado por la economía china alrededor del mundo que ya se empieza a especular cómo enfrentarse desde diferentes ángulos al suave declive por el atraviesa el país. Es importante entender qué es lo que está pasando en el país asiático para comprender hacia dónde van. De dichas experiencias se puede llegar a aprender y poner en práctica desde el lado occidental.

Uno de los motores importantes del crecimiento económico chino en la última década se ha centrado en el uso productivo de la vasta cantidad de mano de obra disponible a bajo costo, en un país que para 2013 contaba con una población en edad de trabajar de 919,5 millones de personas. Desde el 2011, según la Oficina Nacional de Estadísticas de China, de las personas empleadas el 36 por ciento se dedica al sector terciario, el 34 por ciento al sector primario y el 30 por ciento restante al sector secundario. Cabe resaltar que en la última década se dió una dinámica de transición del sector primario al secundario y terciario, junto con una caída en la oferta de personas en edad para trabajar.

Ante ello, en las diferentes provincias de China se ha evidenciado un aumento creciente en los salarios mínimos que ha llevado a muchas empresas manufactureras a cambiar sus sedes de producción. Mirando la evolución del salario mínimo en todas las jurisdicciones del país entre el 2012 y el 2013, en conjunto se ha incrementado en promedio 13 por ciento anual.

Chorching Goh, la economista líder del Banco Mundial para China, Mongolia y Corea afirma, que la economía en cuestión se está desacelerando gradualmente a medida que continúa la transformación estructural. Dicha transformación tiene que ver con la necesidad de ajustar su modelo de crecimiento a uno que se ajuste a la coyuntura laboral que enfrenta el país. Siguiendo con ello, se propone un modelo que, por el lado de la demanda, pase de la inversión al consumo y, por el lado de la oferta, pase de la manufactura al sector de servicios.

Entre las metas del Plan Lustro (China’s 12 Five-Year Plan) 2011-2015 se contempla que se incentive el consumo privado, pues este representa, según datos del Banco Mundial, solo el 34 por ciento del PIB. Con un potencial para explotar, centrarse en la producción del sector de servicios, intensivo en mano de obra, irá de la mano con estos propósitos. Lo que subyace es prever a la economía china antes riesgos, como aquella que se vivió durante la crisis financiera.

Es claro que los nuevos cambios a los que se enfrenta China repercutirán en aspectos de exportaciones e importaciones, tomando como base que el actual sistema de cadena de producción no será tan eficiente. De todas maneras, la República Democrática está contemplando una serie de reformas desde lo fiscal y financiero para lograr el nuevo modelo económico, aprovechando que las predicciones de crecimiento aún apuntan de manera positiva a niveles que rondan el 7,7 por ciento para el 2015, alejándose solo 0,2 por ciento del nivel actual.

Ricardo Rojas Parra
Economista - profesor universitario
riropa@gmail.com
 

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